Falsos patriotas

|

Decía Churchill que la diferencia entre un político y un estadista es que el político piensa en las próximas elecciones y el estadista en la próxima generación. Al recordar esta frase y observar nuestro panorama político me temo que entre nuestros líderes no hay un solo estadista. Por ejemplo, Casado y Rivera están a punto de cometer el mismo error que Sánchez cuando se negó a facilitar la investidura de Rajoy durante la pasada legislatura.

El resultado de las elecciones era claro: Rajoy había ganado en las urnas pero para ser investido necesitaba de la abstención del PSOE. Medio partido entendió que no se podía bloquear el Parlamento ni la actividad política y que abstenerse no significaba dar un cheque a Rajoy sino facilitar que la legislatura se pusiera en marcha.

Pero Sánchez puso de moda su “no es no” a Rajoy, lo que provocó un cisma en el PSOE, su dimisión como secretario general y una situación de incertidumbre. Al final el PSOE se abstuvo y la legislatura se puso en marcha. Llevamos meses  escuchando a los dirigentes del PP y Ciudadanos clamar contra el PSOE acusándolo de ser rehén de los independentistas y hacerles el caldo gordo. Hay una parte de verdad en esa apreciación. Es evidente es que tanto Casado como Rivera van de patriotas acusando a Sánchez de no serlo porque cede ante las demandas independentistas.

Pero las cosas son como son y la realidad es que Sánchez ha ganado las elecciones y, por tanto, le corresponde gobernar. La cuestión es que para hacerlo tiene que lograr los apoyos suficientes o contar con abstenciones. Esos apoyos además de Podemos le pueden venir de los independentistas, naturalmente previo pago, o contar con las abstenciones del PP o de Ciudadanos.

De manera que PP y Ciudadanos tienen la oportunidad de demostrar su tan cacareado patriotismo absteniéndose en la investidura de Pedro Sánchez. Una abstención no es un contrato matrimonial, solo es permitir que comience la andadura de la legislatura sin que Sánchez tenga que depender de los partidos independentistas.

Falsos patriotas