Neocaciques

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Los caciques siempre han despreciado al pueblo. Desde su atalaya populista el cacique divisa sus dominios, materiales y personales, e imbuido de su buenismo paternalista, reparte dádivas a los súbditos a la vez que los adoctrinan, llegando a ensalzar incluso la bondad de las diferencias sociales, “siempre habrá ricos y pobres... pero a ti , Manolo , te protejo yo” . Y ahí va Manolo, feliz, porque el cacique ha pasado su mano corrupta por la espalda del beneficiado. La literatura española y gallega nos da magníficos ejemplos de personajes que han proliferado en nuestra Galicia. Mas junto al cacique de turno, el de siempre, ha llegado el neocaciquismo, el de los listillos que en lugar de adoctrinar por las fiestas populares, lo hacen a base de titulares, en lugar del look del populista de siempre, nos muestra el look del popular de la gomina, del pijerío, pero con el mismo o mayor desprecio hacia ese pueblo al que esquilman creyéndose por encima de sus vasallos. El neocacique va de “listillo”, pagando campañas tendenciosas para manipular una opinión pública frágil ante el machaque sistemático de las vidas diarias, en la selva de una supervivencia en la que la Derecha ha convertido nuestro devenir cotidiano, vendiendo al elector incluso como una nota positiva el recorte de la propia representación ciudadana, como acaba de hacer Feijóo con el anuncio de recorte de diputados como un cínico gesto de “austeridad” que ha quedado en evidencia cuando los socialistas hemos ofrecido el mismo número de representantes ciudadanos con el mismo coste que supondría la reducción. Pero a Feijóo no le interesa la bajada de salarios de diputados, le interesa el pucherazo electoral, le interesa el poder para seguir gobernando para unos pocos mientras ahoga a unos muchos. Y mientras atacan la democracia para aferrarse al poder que creen les pertenece, en algunas Diputaciones los neocaciques siguen haciendo de las suyas. Esta semana conocíamos cómo Diego Calvo, presidente de la Diputación de Coruña, incrementaba de forma escandalosa sus cargos de confianza con sus macrosalarios a costa del erario público, o adjudicaba la mayor parte de contratos sin publicidad... menos cargos elegidos por la ciudadanîa pero más puestos a dedo por el insigne despotismo nada ilustrado de las nueva “familia” del PP.

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