IDENTIDADES NO TAN OCULTAS

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Eesto de internet no deja de tener su coña. Afortunadamente. Y es que tanto hay quien lo domina como quien desconoce lo esencial. Sucede por ejemplo con el correo electrónico. No falta quien se oculta bajo distintas direcciones, aun cuando, recurriendo a las varias abiertas no sepa que la IP –algo así como el carné de identidad de su ordenador– es la misma, por lo que es fácil identificar a una misma persona bajo distintas –se cree él– personalidades. No digamos ya de los “alias”, que van desde el simple “cabreado” al de “molusco”, lo cual no deja de ser aprovechado por otros para, con idéntico seudónimo, arrogarse su identidad. En la práctica, esto alimenta comentarios y cartas, pero también insultos, amenazas, descalificaciones gratuitas y, sobre todo, la carencia de argumentos que, a fuerza de ser lo habitual, se identifican con eso otro que muchos confunden con la libertad de expresión. Gracias a esa pequeña “ignorancia” se detectan y se autoexcluyen. Afortunadamente.

IDENTIDADES NO TAN OCULTAS