LA INCÓGNITA BEIRAS

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Que Beiras es un tipo listo, no lo cuestiona nadie. Si en la cabeza de Manuel Fraga cabía el Estado, en la de Beiras todavía debe quedar sitio para un par de países más. Buena muestra de su inteligencia la da la magnífica campaña que realizó en las autonómicas.
Un mensaje simple “Hai que botalos” y constantes y ocurrentes salidas de tono. En eso consistió su mensaje. Quería recoger la voz de los indignados y, juntándose con una testimonial (al menos en Galicia) Esquerda Unida, convirtió a AGE en tercera fuerza política, mientras desde ese Bloque que lo echó a patadas no se podían creer el revolcón que acababan de darles.
Desde que comenzó la legislatura se le ha podido ver llorar por los muertos a causa de la droga, golpear con los puños el escaño de Feijóo y salir expulsado tantas veces que ya se ha perdido la cuenta. Hay quien le responsabiliza directamente del ambiente tabernario que se adueñado del pazo do Hórreo durante esta legislatura.
La cuestión es que, entre insulto e insulto, Beiras sigue empeñado en que Resistecia Galega no existe como grupo organizado y mucho menos como banda terrorista. Y si la Audiencia Nacional considera que los “rapaces indignados” son criminales, los jueces se convierten en el franquista Tribunal de Orden Público.
Olvida el político que los “catro mozos que non mataron a ninguén” pudieron hacerlo con alguna de las bombas que colocaron. Solo la suerte impidió que en el momento de las explosiones hubiera alguien cerca. Pero eso no le importa. Como estamos instalados en el “y tú más”, no hay mejor defensa que un buen ataque y Beiras es un maestro en este arte.
Las declaraciones del alcalde de Baralla sobre los ejecutados en la Guerra Civil le sirven para justificar su defensa del terrorismo. Unos son fascistas por defender a un dictador mientras los otros no lo son aunque quieran imponer su ideología por la fuerza de las armas. Así de simple.
Como si el hecho de que haya tontos de un lado sea razon sine qua non para que los haya del otro.
Hay quien se pregunta si detrás de toda esta fachada del el viejo político no habrá más que otra magnífica interpretación de ese Beiras capaz de lo mejor y de lo peor. Eso, seguramente, solo lo sabe él, aunque tal vez aclare algo ver con que novio se va finalmente Anova a la aventura de las europeas. Por suerte ya no falta mucho para despejar la incógnita.

LA INCÓGNITA BEIRAS