O FALAR NON TEN CANCELAS...

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Este viejo refrán tiene varias traducciones, pero, en el fondo, puede tener una única traducción aceptada por todos: que se trata de definir al que habla de todo sin tener idea de casi nada o el que pontifica, en cualquiera de los púlpitos que nos ofrece la actualidad, sin necesidad de usar la cabeza antes que la lengua.
Efectivamente, amigo lector, también a través de internet, que es la tribuna más extendida y, a la vez, la que menos esfuerzo necesita para expresar, en ocasiones vomitar, lo que uno piensa con los pies, el estómago o los miolos. Añadan la prensa escrita, la televisión en cualquiera de sus programas –no hace falta que se adjetiven como basura– o la charleta de taberna.
¿Ejemplos? Un expresidente dijo que a él nadie le podía indicar cuánto, cómo y dónde podía beber a la hora de coger el volante. Claramente, según los ministros piadosos del PP, estaba incitando a la borrachera y proclamando su desprecio hacia el código de circulación, una norma de obligado cumplimiento.
En una de las tertulias más aguerridas, se trata de otro ejemplo, cada vez que citaban  al presidente actual, añadían lo de “maricomplejines”, que puede tener varias aplicaciones, pero todo el mundo conoce la más popular. Y en la piadosa emisora del episcopado, un tertuliano llamó guarra, zorra y otras lindezas a una representante de la soberanía ciudadana.
La caverna mediática, entre otras “perlas”, se refería con frecuencia al presidente Rodríguez Zapatero como “amigo de los terroristas” y eran frecuentes los calificativos despectivos.
En el Parlamento, desde la bancada de la derecha, un parlamentario tuvo la bajeza de acusar a los parientes de los fusilados por los golpistas del 36 de querer recuperar los cadáveres que crían malvas en las cunetas por razones pecuniarias y un alcalde del PP, que ejerce su función en esta doliente tierra nuestra, justificó los crímenes del franquismo “pues algo, dijo, habrán hecho”. Y de Esperanza y aparcar en la acera, ni les hablo.
No será difícil encontrar en las hemerotecas declaraciones de próceres arremetiendo contra jueces, fiscales, policías etc., según les va el cuento o, dicho de otro modo, les saca a la luz sus cuentas y miserias. Y ahora, después de intentar acallar a la calle, poniendo trabas a las manifestaciones, quieren poner puertas al inmenso campo que es internet.
Cumplan con la Constitución, usen el Código Penal y no la censura.

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