El optimismo, los buenos propósitos y la dura realidad

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ALEGRÍA, mucha alegría, en el debú de Leiceaga como secretario xeral del PSdeG. Cómo no se iba a desbordar la ledicia si el acto empezó con una ovación para su antecesor, José Ramón “O Garañón” Gómez Besteiro. Después, el nuevo jefe de la franquicia enxebre del PSOE profetizó que “la sociedad premiará la unidad”. Pues va a ser que la sociedad no ve unido a su partido, porque las encuestas electorales pronostican una debacle para los socialistas gallegos. Casi de manera simultánea, Ana Pontón, el rostro humano del Beneguai, proclamó la necesidad de que Galicia cuente con un sistema fiscal como el del País Vasco. Es lo mismo que si hubiese dicho que Galicia va a montar una colonia en Marte. Sin votos, sin fuerza en los parlamentos, no hay propuesta que salga adelante y los sondeos vaticinan para los bloqueiros un panorama aún más sombrío que para los sociatas, o sea, que tampoco habrá cambio de modelo fiscal. 

El optimismo, los buenos propósitos y la dura realidad