El tirano Maduro pulverizó un doble récord

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Hugo Chávez –menudo pájaro– se transformó en pajarito cuando llegó al otro mundo y regresó a este para trinarle al oído a Maduro. El presidente venezolano pensó que tenía el don de lenguas y se lo demostró al mundo entero hablándole a unas vacas, a las que les pidió su apoyo para la Constituyente. Las vacas no le hicieron ni caso –es posible que no le entendieran– y no le votaron, pese a lo cual sacó adelante la Constituyente, máxima ilusión para un país que se muere de hambre y añora la libertad. Pero está empeñado en hacerse entender por los animales, porque no deja de rebuznar. Y cuando se trata de asuntos económicos su voz es de asno pata negra. Su receta para combatir la inflación –en 2018 fue de un 130.000% y el PIB cayó un 22,5%– es denunciar una conjura mundial contra el régimen. Parece difícil que llegue a ganar el Nobel de Economía.

El tirano Maduro pulverizó un doble récord