Diálogo de besugos

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El título lo he robado de la Codorniz (aquella revista humorística de los tiempos del franquismo), porque me parece pintiparado. Creo que Rajoy quiere dialogar, pero no puede; y Puigdemont puede, pero no quiere. En esas estamos, con la picha hecha un lío. Puigdemónt, como un incendiario –bombero, planta fuego y lo apaga; y Rajoy, como un bombero– incendiario, quiere apagarlo y le echa gasolina. El tema está candente, y posiblemente alguno saldrá chamuscado. O los dos. —Neno, dice Rajoy a Puigdemont, tienes cinco días; te voy a aplicar el 155. Y Puigdemont responde a Rajoy: —Neno, tengo toda la vida por delante. Lo que no sabe Puigdemont, es dónde la va a pasar, mientras Rajoy tiene una ligera idea de donde lo hará. De todo este maremágnun, lo único que tengo claro es que mi nivel de catalán ha subido como la espuma, y lo hablo, aunque sólo en privado, como lo hacía Aznar. Los tíos listos no saben qué va a pasar. Y yo ni zorra idea.

 

Diálogo de besugos