SÍNDROME AYLAN

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Cuánta verdad guarda la frase: Una imagen vale más que mil palabras. La foto del niño Aylan ahogado en la playa, creó más debate que lo escrito con anterioridad sobre los refugiados sirios y la migración de personas que escapan de la guerra, la hambruna y miseria. 
Estas avalanchas humanas nos ponen a prueba a la vieja (¿moribunda?) Europa, llena de burocracia, que dice haber sido educada en los principios del cristianismo, pero que en cuanto  se le presenta un problema distinto del mangoneo económico, se vuelve amnésica e incapaz de dar soluciones y lejos de los principios cristianos de los que alardea. Se está desenmascarando una Europa que no aprendió, y mira para otro lado cuando no hay beneficio económico.
De los refugiados sirios se habla mucho pero sin soluciones (¿cuánto costará cada reunión?); a la vez que surgen voces, cada vez más y más altas,  cargadas de xenofobia. 
Y como siempre, otras sin más motivación que un instante de lástima obedeciendo a impulsos que en ciertos casos no están exentos de aprovechamientos publicitario o de notoriedad que suelen surtir efecto y que. en todo caso, se deben, siendo bien pensado, a la ausencia de criterio y cierta frivolización (como la acogida del entrenador zancadilleado; es una vergüenza, aunque me alegro por él).
Comprendo los temores de seguridad en relación a quien acogemos; y a quienes dicen que son muchos; también a los que piden que se haga con cuidado y respeto; y que quien llega, tiene otra cultura. 
Pero también comprendo que hemos ayudado en nombre de no sé qué, a provocar lo que sucede en sus paises. Comprendo todo y más. Pero ¿qué hacemos?: ¿Cerramos los pasos con concertinas? ¿ponemos muros? ¿les obligamos a volver? ¿los dejamos tal cual, hasta que mueran pegados al nuevo muro de la vergüenza? ¿Favorecemos el tráfico de personas? Europa tiene recursos para acoger ordenadamente a quienes tienen derecho a escapar del horror que ellos no causaron (no olvidemos nuestra historia).
El síndrome Aylan se evita trabajando para que no tengan que huir de su tierra. Es nuestra obligación solidaria. No nos escondamos.

SÍNDROME AYLAN