Saldremos de esta más pronto que tarde

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Estamos todos los días descubriendo más huecos negros en Ferrol. Hay mucha gente en el paro, hay personas con trabajo que rezan para que no se les acabe. Hay jóvenes que no saben que hacer con el título conseguido para desempeñar la profesión que les atrae. Hay adolescentes que no quieren engancharse a los libros, “¡total para qué!, (te espetan a diario) fíjate el del tercero, está como yo, mirando la calle por el día, y las estrellas por la noche”.


Hace unos días la inmobiliaria Fotocasa, que hace estudios mensuales, entre otros criterios, para conocer la estabilidad, subida o abaratamiento del precio de los alquileres, cita al ayuntamiento de Ferrol, pero lo que dice no ayuda a levantarnos los ánimos. “Ferrol, Ponferrada y Alcoy tienen viviendas a alquilar con un valor menor a 5 euros/m2”, con buena presencia. El estudio lo hizo sobre el 53% de los ayuntamientos de España, la mitad más tres ya representa algo creíble. De Galicia al parecer sólo Ourense bajó el 2,5%. Un piso de 75 metros cuadrados, a 5 euros/ m2, tendría una mensualidad de 375 €. A eso es muy difícil llegar en Ferrol, conozco varios pisos de igual superficie que pagan 225 € al mes, o sea, no llegan a 3 euros/ m2 .


Los dueños tienen que pagar el IBI, por cierto mucho más caro que en Madrid (de esto hablaremos otro día), el seguro del continente, y el mantenimiento de bajantes, cubiertas, etc.; y si tiene un bajo en propiedad, aunque esté sin alquilar, debe pagar al ayuntamiento la limpieza de la calle y el mantenimiento del alcantarillado, ¡menuda novedad no bien pensada en Ferrol!. Pero viene lo peor, reponer un lavabo con fontanero, cuesta lo mismo, cobre lo que cobre el propietario; si hay que arreglar la cubierta o fachadas, seguro que un tercio de lo que ha cobrado ese año, se le va. Si se va un inquilino, no siempre queda el inmueble listo para alquilar, como mínimo limpiar y pintar. Así se entiende que en Ferrol, haya muchos inquilinos que llevan treinta años en el mismo piso, los propietarios encantados, pero al final no les salen las cuentas. Para mantener en propiedad en Ferrol, dos o tres inmuebles, necesitas trabajar para ellos, o tener un piso alquilado en Santiago o A Coruña, por no hablar de San Sebastián, Barcelona o Madrid.


Sabemos que hay un gran problema de trabajo, pero eso no lo pueden arreglar los propietarios, ellos sienten de verdad no poder subirles un año y otro; si lo hacen es con 2, o 3 euros al mes como máximo. Hay que resolver el tema del trabajo, porque cuanto más trabajo haya, más riqueza para todos.


Se comenta que en Ferrol muchos hijos y nietos renuncian a recibir la herencia de sus padres. Se puede demostrar matemáticamente que eso es lo único que pueden hacer, si no tienen un serio remanente, y si lo que heredan está en mal estado. Para hacer una rehabilitación total de una propiedad compuesta de bajo, piso y buhardilla, muy posiblemente se acerque o sobrepase 150.000 euros. Pongamos que alquila todo por 800 euros/mes, al año son 9.600, necesita unos 15 años (siempre alquilado) para recuperar lo que invirtió. Si el heredero tiene 65 años o más, no podrá morirse antes de los 80 si quiere cobrarlos todos, además los arreglos, los recibos del IBI y otros se habrán duplicado. Si el heredero tiene menos de 50 años, suele ocurrir que no tenga el dinero suficiente para quedarse con la herencia y/o llevar a cabo una rehabilitación total.


Es necesario que Ferrol recupere los ánimos. Los jóvenes que echen su cerebro a pensar, algo se les ocurrirá. Hay cientos de bajos vacíos, se pueden alquilar de forma que inciten al trabajo, si presentan un proyecto factible, se puede condicionar el alquiler a la baja, el primer año, si el inquilino se entrega al negocio con ahínco, saldrá adelante, si él gana, puede subir la mensualidad prudentemente. Algunos 

terminan comprando el bajo. Todos contentos.


Pensemos que Ferrol está en la cumbre de sus días negros, si está en la cumbre, no le queda otra que empezar a bajar, a mejorar, a crecer las ofertas de trabajo y el trabajo de propia creación. Son muchos años perdiendo ciudadanos, con una emigración silenciosa que hemos vivido muchos.


Con todo, regresamos, y no queremos que esta ciudad, que fue maestra en el sector laboral, se convierta en una ciudad dormitorio*. No. Queremos ver correr a las niñas y a los niños delante de los abuelos; o a los abuelos octogenarios agarrados de ganchete a los nietos, para recorrer el paseo de Caranza, los sábados.


* En los municipios de Galicia en el 57% de las localidades, el ratio de trabajadores por pensionista no alcanzaba la relación ‘uno a uno’, según el ratio de trabajadores por jubilado en los municipios españoles de octubre de 2018 (El País 7 de abril de 2019).

Saldremos de esta más pronto que tarde