“En Ferrol aún hay pobres y ricos”

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m. tembrás 
ferrol

En 1990 Manuel Fraga se “estrenó” como presidente de la Xunta en la primera de sus tres legislaturas; Madonna arrancaba su Blond Ambition Tour; Antena 3 y Telecinco iniciaban sus emisiones y la Alemania de Beckenbauer se anotaba el Mundial de Italia ante la Argentina de Maradona. 
En esta año, el Racing descendía de Segunda B a Tercera y Ferrol pasaba a engrosar su lista de clubes deportivos con el nacimiento del Natación Ferrol, de la mano de Pepín Rioseco, compartiendo espacio con el Marina, creado en 1977, precisamente también por Rioseco. Un cuarto de siglo después, José Luis Bouza es el encargado de dirigir, desde hace siete años, esta entidad con sede en el complejo deportivo que lleva, precisamente, el nombre del más famoso de sus deportistas, Javier Gómez Noya. 

escuela
“Echo de menos la piscina, el cloro”, comenta Bouza, que ejerce de presidente en la distancia, ya que su condición de trabajador de Navantia lo ha llevado a realizar su profesión en Australia, en ciudades como Melbourne, Sydney o Adelaida, en los últimos tres años. Los casi 18.000 kilómetros que lo separan de Ferrol no lo inquietan en lo que al funcionamiento del club se refiere.  “Aitor –su hijo, secretario y segundo vicepresidente– es el que se encarga más de la gestión y Jorge Manuel Jiménez –director deportivo– y Paula María Filgueira –coordinadora de las escuelas– de la faceta deportiva”, apunta un dirigente que mantiene firme la filosofía con la que nació la entidad hace 25 años, la de ser un club de base. “Este año tenemos unos 700 niños y niñas en las escuelas”, señala el presidente, “el tema del cloro el pasado año –la piscina tuvo que cerrarse durante varias jornadas por los elevados niveles de esta sustancia– nos hizo mucho daño, se creo una alarma excesiva, ya que la temporada pasada éramos más de mil”. 
Este descenso, sin embargo, no implicó en ningún caso un cambio en la política de precios de una entidad pensada para “que todo el mundo pueda hacer natación, sin cuotas desorbitadas, y que, al menos una vez al año, todos los nadadores puedan realizar alguna salida”, comenta, a pesar de la falta de patrocinios y ayudas –la alemana Bender o Norinver Montajes e Ingeniería son de las pocas que pueden seguir apoyando a la entidad de Caranza–. “Nos da justo para monitores y seguros, ser legal cuesta dinero", señala el presdiente. A este respecto, para Bouza, “la natación tiene que cambiar. A nivel federativo tiene que haber más apoyos, un relevo generacional y fomentar el deporte de base. ¿El Centro de Alto Rendimiento o el de Tecnificación tienen sentido?”, comenta, “¿No sería mejor centros itinerantes o varios en diferentes puntos? ¿Qué sentido tiene ser aceptado como externo en uno de estos si luego tienes que pagar por los servicios?” –caso de la nadadora de la entidad Laura Santalla– se pregunta. 
El buen nivel demostrado por la natación de Ferrolterra en las últimas campañas con nombres como la propia Santalla, Marcos García, Tomás Manso –Marina– o Raquel Fernández –Narón– sugiere la obligada pregunta de si sería posible una fusión de las entidades, al menos en Ferrol. “Ahora estamos más unidos –refiriéndose a estos tres clubes citados–”, comenta el dirigente, pero sobre que la ciudad departamental vuelva a contar con solo un club de esta disciplina añade que “es complicado. Todavía hay pobres y ricos, los de Caranza y los del centro”, apunta José Luis Bouza.

“En Ferrol aún hay pobres y ricos”