Golpe de autoridad en Pontevedra

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La que se presumía que iba a ser una de las jornadas más difíciles para el Racing hasta el final de la liga regular acabó convertida en un golpe de autoridad del equipo ferrolano. Y no solo porque consiguiese el triunfo, y con suficiencia, en el partido que lo enfrentó al Pontevedra en el campo de Pasarón, sino porque los tropiezos de sus perseguidores más inmediatos –el Logroñés perdió en el tiempo de prolongación y el Racing de Santander no fue capaz de pasar del empate– amplía su distancia el frente de la tabla clasificatoria a siete y nueve puntos, a falta de solo catorce jornadas para acabar consiguiendo la primera plaza de la competición.
Sabía el Racing que la visita a Pontevedra era una de las más difíciles que le quedaban hasta el final de la liga regular, tanto por la capacidad del rival como por el hecho de que su meta iba a ser defendida por un juvenil, Sergio García. Sin embargo, adelantarse en el marcador a los cinco minutos –Golobart, completamente solo, empaló al fondo de las mallas un córner tocado antes por un rival– lo tranquilizó más. Al contrario, fue el cuadro granate el que pasó a estar más nervioso, empecinado en crear peligro por la zona central, pero sin recursos para poner a prueba a un cancerbero visitante que estuvo prácticamente inédito hasta después del ecuador de la primera parte.
De hecho al Racing se le notó bastante cómodo durante la primera parte ante un rival que apenas fue capaz de generarle peligro. Además el equipo ferrolano encontró en las acciones a balón parado un filón a través del cual generó mucho peligro a su rival. Un cabezazo ligeramente elevado de Garrido y otro de Nano que el meta Edu desvió “in extremis” a córner –acciones ambas botadas por Pablo Rey– estuvieron cerca de ampliar las diferencias a favor del cuadro verde. Donde el portero del Pontevedra sí que no pudo hacer nada fue en la acción –también a balón parado– en la que Jacobo remató a su propia portería otro saque de esquina ejecutado por Pablo Rey.
Restaban poco más de cinco minutos para llegar al descanso y, por si el cuadro granate no tuviese ya bastante con lo que estaba sufriendo, el Racing olió sangre y terminó de matar a su rival. Fue después de una combinación entre Pablo Rey, Vela y Joselu que este remachó en el tercer tanto racinguista, el que dejaba el partido casi visto para sentencia.

alternativas
La superioridad que en la primera parte de había reflejado, sobre todo, en el marcador se trasladó al terreno de juego en la segunda. Fue un período en el que apenas hubo ocasiones para marcar –la más clara, un mano a mano de Kike Márquez que no acertó a marcar–, pero en el que el cuadro verde demostró con la pelota su superioridad, trenzando posesiones largas que dejaron al descubierto la incapacidad que el Pontevedra tenía ayer para hacerle daño a su contrincante.
Ni siquiera estuvo cerca la escuadra local de marcar un tanto que lo animase a pensar en una remontada que cada minuto que pasaba se veía más como un imposible. Al revés, el Racing jugó casi dónde, cuándo y cómo quiso, apostando desde el banquillo por darle descanso a alguno de sus jugadores más importantes. La parte que se poníe en juego en Pasarón ya estaba hecha y la que vino de Las Gaunas y Merkatondoa –los escenarios donde jugaron Logroñés y Santander– llegaron después, lo que hace que el equipo ferrolano dé un golpe de autoridad hacia el título.

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