IEN por Europa insta a Navantia a seguir los pasos de la antigua directiva

El proyecto de construcción de las fragatas F-110 supone un nuevo período de estabilidad laboral en las factorías | D. A.
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La elección de Susana Sarriá como nueva presidenta de Navantia –primera mujer al cargo de la corporación–, ha levantado un mar de dudas entre todos los actores implicados tanto en el ámbito de la construcción naval como en el propio tejido socioeconómico de la comarca. El delicado ecosistema laboral de Ferrolterra depende en gran medida del correcto funcionamiento de las factorías, por lo que no es de extrañar que un cambio en la dirección de las mismas genere suspicacias.
El presidente de Iniciativa Empresarial del Noroeste por Europa, Manuel Pérez Pérez, ha querido dar la bienvenida a la nueva presidencia, aunque no sin antes señalar los múltiples retos a los que se deberá enfrentar y las numerosas familias que dependerán de sus decisiones en el cargo. El máximo responsable de la entidad consideró de “vital importancia” que la nueva presidenta de Navantia “aproveche” los conocimientos técnicos y profesionales legados de su antecesor, el mugardés Esteban García Vilasánchez, para así asegurar, entre otros aspectos, el desarrollo y ejecución del plan industrial para los astilleros públicos.
Al igual que ya hicieron diversos sindicatos ligados al sector, Pérez Pérez recordó que “los intereses políticos no deben primar sobre los del futuro de la compañía a la hora de consolidar su destino” y que “no es de recibo prescindir de esa capacidad si lo que se quiere es dar continuidad a los principales retos a los que se enfrenta Navantia”. Asimismo, el presidente de IEN ve “comprensible” que el nuevo gobierno “sitúe a personas de confianza al frente de los intereses públicos”, aunque advierte de que “la mejor forma de asegurar el futuro de los intereses comunes a todos es tomar como principio el bagaje humano de la compañía que había supuesto el poner al frente del grupo a un técnico que ha desarrollado toda su carrera en Navantia”.
Manuel Pérez quiso recordar la realidad que vive tanto la comarca como los astilleros, señalando que “la situación de la Compañía, con fuertes pérdidas, se halla en una fase de nuevo redimensionamiento con la consolidación de sus acciones a nivel internacional y el desarrollo del nuevo programa de modernización de la armada española. Lo que se ha venido haciendo en los últimos años no admite ni la ralentización ni la dilación y exige un esfuerzo que dé continuidad a lo iniciado como principal garante de consolidación del grupo público”
Desde la entidad se considera que el cambio en la presidencia no debe estar sujeto a planteamientos que eludan o dilaten los principales objetivos de la transformación o modernización de las factorías, la formación de los nuevos cuadros de personal para la revolución técnica en la construcción naval y el desarrollo de la acción comercial en materias como la transferencia de tecnología. Resulta impensable un alejamiento, aun mínimo, de aquellas directrices económicas que han impulsado a la ciudad naval fuera de la crisis económica durante los últimos años, especialmente si dicho distanciamiento viene impulsado por favores y tejemanejes políticos.
“Con demasiada frecuencia estamos habituados a ver cómo los cambios en la gestión de las empresas públicas derivan en acciones tendentes a modificar o bien adaptar la gestión a los nuevos intereses políticos. La llegada de Susana Sarriá no debe ser discutida ni puesta en duda desde el plano de la gestión, pero es evidente que tiene que subsanar el desconocimiento que, evidentemente, tiene del sector naval, con un equipo que le otorgue confianza y le garantice su apoyo desde el punto de vista técnico”, matizó el presidente de IEN, quien a su vez se siente confiado frente al compromiso adquirido por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de seguir adelante con el contrato de las fragatas F-110 a finales del presente año. “Es una noticia ya anunciada por el anterior Ejecutivo central y no cabía una respuesta diferente por parte del nuevo”, señala Pérez.
El máximo responsable de la entidad reseñó cuestiones de categórica importancia para la ciudad, como la consolidación de acuerdos con las compañías auxiliares que garanticen la paz social y la estabilidad en el empleo; el desarrollo y la aplicación del nuevo convenio colectivo; la apuesta por el mercado internacional y el desarrollo de nuevos proyectos; la modernización de las instalaciones y la aplicación de las nuevas tecnologías; o la formación y rejuvenecimiento de las plantillas. “Navantia ha estado sujeta a graves caídas en las últimas décadas que han afectado gravemente a Galicia y en particular a las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal”, señala Manuel Pérez, “por lo que se debe trabajar para evitar que la situación vuelva a repetirse y no centrarse exclusivamente en el futuro inmediato”.
A pesar de todo, el presidente del IEN ha querido compartir una nota positiva, recordando que “por primera vez en mucho tiempo Navantia se enfrenta a una etapa de gran actividad en sus dos principales centros de trabajo –Ferrol y Cádiz–, este último con la construcción ya suscrita de las corbetas para Arabia Saudí y la ciudad naval con el programa F-110, lo que supondrá plena ocupación para ambas factorías, un hecho que ha de ser tenido en cuenta a la hora de evitar rivalidades o intereses particulares que, en ocasiones, han perjudicado más que beneficiado a ambos astilleros y han acentuado las críticas políticas”.
Por último, Pérez Pérez ha querido expresar sus “mejores deseos para la presidenta de Navantia” en esta nueva etapa personal y profesional, al tiempo que ofrece “la total colaboración de la asociación en aras de lograr que tanto la compañía principal como las auxiliares, que tan importante e imprescindible papel juegan en la actividad naval pública, vean como ese futuro se consolida”. l

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