Dos bañistas salvan a un tiburón aturdido en la playa de O Vilar

Fotograma de un vídeo grabado por uno de los bañistas con una cámara sumergible GoPro
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Dos bañistas lograron rescatar el pasado viernes a un tiburón que se encontraba flotando desorientado bajo las rocas de la playa de Vilar. El escualo, de la especie tintorera o azul (prionace glauca), fue encontrado por un grupo de curiosos que lo vieron inmóvil en la zona pedregosa del norte de la costa de Esmelle.
Los socorristas, al ser alertados de la presencia del animal, izaron la bandera roja y se dirigieron hasta donde se arremolinaba la gente para ver qué pasaba. Debido a la inmovilidad de la criatura, los bañistas creyeron que estaba muerta, pues esta especie de tiburones tienden a evitar a los humanos y suelen actuar de manera agresiva al entrar en contacto con ellos.
Dos de estos bañistas, al ver que el escualo no reaccionaba a la proximidad de las rocas, decidieron saltar al agua para comprobar si estaba vivo. Tras sacar un par de fotografías con una cámara GoPro, los hombres sintieron que el animal, de más de metro y medio de longitud, se movía ligeramente, por lo que inspeccionaron su cuerpo en busca de alguna herida. Al observar que el tiburón estaba ileso, uno de los dos veraneantes decidió llevarlo mar adentro con la esperanza de que poco a poco lograse recomponerse.
Según el bañista, el animal en un principio parecía hundirse, por lo que pensó que quizás estuviese próximo a la muerte, pero a medida que se adentraba en el agua, el escualo parecía revivir. Cuando hubo nadado unos 100 metros, el tiburón recuperó la orientación y se sumergió, perdiéndose en las profundidades.

Una especie común
El tiburón azul o tintorera (prionace glauca) es una especie muy común en las costas cálidas y medias de todo el mundo –salvo mares cerrados como el Rojo, el Negro o el Caspio–, por lo que no es raro verlos por las costas de Ferrol. A pesar de ser una especie reacia al contacto humano suelen acercarse a la costa en busca de presas fáciles como escarapotes o gaviotas.
Debido a su tamaño –1,5 metros–, el ejemplar encontrado por los bañistas parece ser una cría, lo cual explicaría también su presencia en la playa. Según un miembro del cuerpo de socorristas de la ciudad naval, es bastante normal encontrar pequeños ejemplares como este durante las labores de prevención y vigilancia. Tampoco es raro encontrar testimonios de bañistas cada verano asegurando haber divisado uno durante una zambullida.
A pesar de estos encuentros, no se ha registrado ningún ataque de tiburón en las costas gallegas durante los últimos años. De hecho, pese a la fama de sanguinarios depredadores, los escualos raramente hieren a algún humano. El año pasado tan sólo se registraron en todo el mundo 155 incidentes, de los cuales 67 fueron no provocados –estos son aquellos en los que el animal no ha sido, directa o indirectamente, atraído hacia el humano–. En España en el año 2017 tan solo se registró un incidente con un tiburón en las Islas Canarias. l

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