Un riesgo que se quedó sin premio

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Para ganar partidos con regularidad no es suficiente la mejoría que el Somozas ha experimentado en las últimas semanas. Ayer, en un choque en el que tenía que vencer casi por obligación si quería mantener sus opciones de luchar por la salvación, el cuadro verdilanco exhibió los problemas que tiene para imponerse. Su falta de claridad en los metros finales le impidió pasar del empate sin goles en el duelo que lo enfrentó al Boiro, la escuadra que marca el límite con las plazas que conllevan peligro. Por eso sus esperanzas de acabar consiguiendo la continuidad en la categoría de bronce son cada vez menores.
De entrada el dominio del Somozas no dio la sensación de ser tan intenso como en los últimos partidos. Además, el cuadro verdiblanco vio cómo su adversario le creaba algún apuro a través de la velocidad de Cano y Juampa y, sobre todo, de la presencia de Pedro Beda en la punta del ataque. Sin embargo, poco a poco el dominio local se fue haciendo más nítido, aunque carente de lanzamientos que se pudiesen convertir en gol. Solo un tiro desviado de Jaume Vidal, tras darse la media vuelta después de un centro de Medina, engordó su cuenta de ocasiones de este período.
Por lo demás, la igualdad fue la característica de una primera parte en la que las llegadas a las dos porterías cayeron a cuentagotas. Al Somozas, porque le faltó tener un poco más de verticalidad y, por momentos, se perdió en dar pases en mediocampo. En el caso del Boiro, porque poco a poco se fue diluyendo después de un ataque prometedor, a pesar de que poco antes de llegar al descanso un mano a mano de Pedro Beda ante el portero Molina, que salvó “in extremis”, estuvo a punto de otorgarle premio.

volcado
La obligación llevó al Somozas a jugar durante la segunda parte con más ritmo, colgando más balones al área. El fruto de estos intentos, de todas maneras, continuó siendo el mismo del período inicial. O sea, cero. Por eso el resultado del empate, bueno para el cuadro visitante y nada positivo para los intereses locales, no tuvo, para nada, visos de moverse para ninguna escuadra.
Las prisas y los cambios introdujeron al partido en una fase de descontrol del que el Boiro fue el equipo que estuvo a punto de salir favorecido –un tiro de Gonzalo, salvado con los pies por Molina, casi significa el tanto de los visitantes–. Pero, una vez pasado este tramo –que no duró más de diez minutos–, el Somozas volvió a la carga en busca del tanto que le diese los tres puntos, aunque siguió con el error de dar siempre un pase de más.
Así que los diez últimos minutos fueron un constante ir y venir a cualquiera de las dos porterías. Una colada de Medina, cuyo pase sin embargo no encontró rematador, fue el anticipo de la mejor ocasión del Boiro en este tramo final, un mano a mano de Manu Rodríguez delante Molina que el meta del Somozas volvió a salvar. El cuadro verdiblanco, igual que en otras ocasiones, apeló a la heroica dando entrada a Iñigo Rodríguez. Esta vez la apuesta no dio el resultado esperado y el Somozas se tuvo que conformar con un empate que hacen de la permanencia, que ya era difícil, algo prácticamente utópico. 

Un riesgo que se quedó sin premio