Endesa alarga la vida de la central pontesa por otra veintena de años

Una vista parcial del parque donde se almacena el carbón para alimentar a los grupos daniel alexandre
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Endesa despejó ayer toda duda sobre su apuesta por As Pontes con la aprobación, por parte de su consejo de administración, de una inversión de 218 millones de euros que permitirá alargar la vida útil del complejo por otros veinte años. La actuación, destinada a mejorar la eficiencia ambiental del complejo, es la tercera de gran calado que asume la eléctrica española en la térmica en las últimas cinco décadas.
Los cambios están destinados a adaptar las instalaciones a las exigencias de funcionamiento de la directiva europea sobre emisiones industriales (DEI), que fija unos valores de emisiones de gases y partículas más rigurosos que los hoy en vigor. La remodelación se llevará a cabo a lo largo de cuatro años, entre 2017 y 2020, con la intención no solo de ajustarse a dichos límites sino –señala la compañía– “incluso afrontar oteos más ambiciosos para que la instalación sea modélica desde el punto de vista ambiental”.
No es la primera transformación que, en este sentido, aborda la energética que preside Borja Prado Eulate. El agotamiento de la explotación minera, que transformó apenas un poblado en un municipio cuyo futuro quedó indisolublemente ligado a la actividad de la central dotado hoy de plenos servicios y con capacidad de crecimiento, tanto en el plano económico e industrial como en el demográfico, pero sobre todo la necesidad de adaptarse a la normativa europea en cuanto a emisiones contaminantes, ya había determinado notables cambios en el cuatrienio 2005-2008 con el fin de quemar carbón subituminoso –en principio procedente exclusivamente de Indonesia y EEUU– con características que reducían notablemente el impacto en la naturaleza.
El plan de actuación contempla la mejora de la desulfuración y la desnitrificación en el proceso de generación energética tomando como referencia el carbón importado.
De este modo, la central dispondrá de dos desulfuradoras húmedas que permitirán una reducción del 80 por ciento de las emisiones de dióxido de azufre (SO2). También caerán en un 60 por ciento los índices de óxidos de nitrógeno mediante la instalación de una desnitrificadora, lo que se suma a las medidas ya implantadas en los grupos 2 y 4 del complejo.
Sin embargo no será necesaria actuación alguna en lo que a emisión de partículas a la atmósfera se refiere, ya que la central ya cumple en la actualidad con los baremos establecidos por la Directiva de Emisiones Industriales. De hecho, la instalación verá mejorada su eficiencia en este último apartado con la elección de la desulfuración húmeda, según señaló ayer la compañía a través de un comunicado.
La compañía reforzará específicamente de este modo su política de mejora de los requerimientos de Bruselas, “ya que se pretende incorporar sistemas de reducción de emisiones que cumplan lo establecido en los documentos europeos” –ya mencionados– “para las mejores técnicas disponibles”. Se asume así el reto de superar en positivo los valores que Bruselas determina para instalaciones de estas características, ya que tanto la desnitrificación como la desulfuración húmeda “son tecnologías probadas y con una alta eficacia”, destaca la firma.

Generación de empleo
Aunque en una fecha todavía por concretar, los trabajos darán comienzo en 2017 y se prolongarán hasta junio de 2020, periodo en el que las operaciones generarán además un alto nivel de ocupación laboral a través de la intervención de empresas contratistas. El complejo da trabajo en estos momentos a un total de 800 personas, entre trabajadores propios y ajeno.
Para Endesa, la decisión ratifica “la voluntad de la compañía para asegurar la continuidad” de estas instalaciones, una decisión por otra parte esperada entre todos los agentes sociales y económicos de la comarca y que no ocultaban hasta ahora su preocupación por una decisión contraria a los intereses de la zona.
El objetivo final, en cualquier caso, es que el complejo, que también dispone de una central de producción que utiliza el gas natural como fuente de generación, no tenga que depender en un futuro del carbón como elemento de referencia.

complementos
La central térmica pontesa cuenta en la actualidad con cuatro grupos de generación de 350 megavatios, cuya primera remodelación data ya de los años 70 del pasado siglo. Además de la unidad de carbón y del ciclo combinado (850 megavatios de potencia), Endesa dispone en la zona de dos centrales hidráulicas que generan 62,8 megavatios, así como de varios parques eólicos que convierten a la compañía de una de las principales y más trascendentes referencias de la actividad socioeconómica de Galicia.

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