Reportaje | “Seguimos luchando porque la comida es nuestro único medicamento”

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La Asociación de Celíacos de Galicia (Acega) conmemora hoy el Día Nacional de la enfermedad con un acto en Santiago para dar a conocer la patología lo máximo posible. La delegación ferrolana de la entidad, con Elena Carneiro al frente, elaboró a lo largo de toda esta semana diferentes actos, como un taller de cocina en el obrador de Gascón y una mesa informativa en el centro comercial Odeón, además de campañas de sensibilización por diferentes zonas de la comarca, haciendo especial hincapié en los centros educativos.
“Tanto los CEIP Atios de Valdoviño como el Mosteiro de Caaveiro de A Capela hicieron un menú para todo el comedor igual sin gluten, al ser los únicos que cuentan con cocina propia y no servicio de cátering, donde sería más difícil realizar esta actividad. Además, se colgaron globos y carteles en diferentes centros como Sagrado Corazón-Mercedarias, Jorge Juan de Perlío, Virgen del Mar de Santa Cecilia, el CEIP de  Piñeiros y Atocha de Pontedeume, junto con la piscina municipal de este último concello y la guardería Chalé Rosa, porque diagnosticaron a una alumna hace 20 días y su mamá también quiso colaborar”, explica Carneiro.
Asimismo, los ayuntamientos de Ferrol, Narón, Mugardos, Pontedeume, Neda y Valdoviño colgaron unas pancartas con el logo de la asociación y el lema “Vivir sin gluten”. 
La necesidad de un diagnóstico precoz se hace fundamental a la hora de hablar de la celiaquía –intolerancia al gluten, presente en cereales como el trigo, la avena, la cebada o el centeno–, aunque la presidenta de la delegación ferrolana de Acega indica que se ha avanzado muchísimo. “Es muy importante no solo a la hora  de no crearte más dificultades y otras enfermedades asociadas a lo largo de los años –depresión, infertilidad, diabetes–, sino como una forma de vida educacional para el niño que si empieza desde pequeño a cuidarse es magnífico”, explica. 
Al mismo tiempo, señala que en el área sanitaria de Ferrol se ha producido un “avance tremendo y tenemos pediatras estupendos; yo puedo asegurar que ante cualquier mínima sospecha hacen las pruebas enseguida y, de hecho, el diagnóstico ya puede saberse en niños de 14 o 18 meses”.
Uno de los caballos de batalla con los que se encuentran los intolerantes al gluten es el de conseguir comer fuera de casa, aunque cada vez hay más restaurantes que se deciden a incluir en sus cartas productos para celíacos –en la comarca hay alrededor de una decena de establecimientos–. “Hoy en día los profesionales de hostelería cada vez están más informados, aunque es verdad que esto de que tengan pan para celíacos es una batalla imposible, tenemos que seguir insistiendo en ello. La verdad es que tenemos que hacer más campañas en esta industria porque se duerme un poquito en los laureles; es evidente que somos nosotros los que tenemos que estar encima y luchar”, indica Elena Carneiro.

Altos costes
El elevado precio de la comida especial es otro de los problemas con el que se topan desde hace años estos enfermos, ya que no solo no lo rebajan, sino que tampoco reciben ningún tipo de ayuda económica por parte de las administraciones. “Es misión imposible, por lo menos de momento. Pero seguimos llamando a las puertas porque la comida es nuestro único medicamento”, explica.
Una de las acciones que lleva a cabo Acega es la de analizar los productos de las tiendas que cuentan con alimentos sin gluten dos veces al año para corroborar que efectivamente son de calidad para el cliente, como ocurre con la panadería Santy de Santa Cecilia, cuyo dueño es padre de dos niñas con esta enfermedad. 
“Es muy importante que si tú montas un establecimiento de estas características nos lo comuniques para poder promocionarlo, porque a veces la gente o no sabe o no se informa, y terminan cayendo en el olvido o incluso cerrando”, afirma. l

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