La plantilla de Arteixo Telecom cree que el apoyo político puede salvar la firma

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Los trabajadores de Arteixo Telecom volvieron a concentrarse ayer en A Coruña, esta vez a las puertas del edificio administrativo de la Xunta, y los miembros del comité de empresa fueron recibidos por la delegada territorial, Belén Do Campo. En el escrito que le trasladaron hacen constar la larga trayectoria de la compañía y los sacrificios que realizaron los trabajadores para su supervivencia. Reclaman apoyo político, concretamente para que su empresa participe en el plan de sustitución de contadores eléctricos y en la instalación del sistema de comunicaciones tren-tierra en el tramo Medina del Campo-Ourense.
“Estas gestiones políticas pueden suponer el aseguramiento hasta el año 2018 de más de 200 empleos y la creación de otros 50, en función de las características del equipamiento a industrializar”, señalan los trabajadores de Arteixo Telecom.
Los orígenes de Arteixo Telecom se remontan a la empresa Intelsa, que se instaló en el polígono de Sabón en el año 1972. Dos décadas después pasó a depender de Teletra, primero, y de Alcatel, después. En 1996 se constituyó Arteixo Telecom con la participación de la Xunta y con una aportación importante de los trabajadores, que entregaron el 50% de sus indemnizaciones, rebajaron sus condiciones salariales un 20% y las congelaron durante cuatro años.
Tal como recuerdan los trabajadores en el escrito que ayer entregaron a Belén Do Campo, en 2005 la empresa se trasladó a As Pontes con el apoyo de la Xunta y absorbió a Italtel y sus más de 30 trabajadores. Desde entonces, la mayoría de la plantilla, procedente de la zona de A Coruña, se traslada a trabajar cada día al polígono de Penapurreira.  
El grupo empresarial Global Diez compra en 2009 las acciones que en esa etapa estuvieron en manos de la Xunta, a través de Sodiga, y de la empresa madrileña Gesprotel, y “después de un proceso de sosiego y tranquilidad industrial  –señalan los trabajadores–, a partir de 2011 hemos empezado a sufrir de nuevo ERTEs y EREs”.
Según el mismo escrito, la compañía comunicó a la parte social en mayo que, debido a un “estrangulamiento de Tesorería”, ha de aplicar 46 despidos. Además, la empresa les informó de que no podrá hacer frente a las indemnizaciones, puesto que ello la abocaría a la disolución. La plantilla reclama la intervención de la Consellería de Industria y se declara dispuesta a volver a hacer sacrificios.
Por su parte, la diputada del BNG Carme Adán expresó su apoyo a los trabajadores de Arteixo Telecom tras una reunión con el portavoz de la formación en As Pontes, Francisco Dasilva, el secretario de la CIG en la misma localidad, Alberte Amado, y la integrante de esta central en el comité, Ana Guerreiro.

La plantilla de Arteixo Telecom cree que el apoyo político puede salvar la firma