Y el pronóstico se cumplió. La escuela obrera ferrolana

Edificio de la escuela obrera de Ferrol, demolido en 1976
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Non debeu ser moi doado chegar a c Tras el arrendamiento del astillero de Ferrol a la Constructora Naval en 1909, la ciudad vive unos años de profunda transformación con el resurgir de la construcción naval (los acorazados), la inauguración del tramo ferroviario Ferrol-Betanzos (que tras 50 años de trabajos nos conectaba al resto del país), el establecimiento de la traída de aguas del río Belelle a las zonas militares e industriales y un poco más tarde a la propia ciudad, la demolición de las murallas terrestres que permitirán la proyección de los ensanches, “fuera de puertas”, la construcción de un edificio de correos y telégrafos, el establecimiento de trabajadores de otras zonas del estado para paliar la demanda de mano de obra, etc. La ciudad vive unos años de prosperidad y confianza en un futuro mejor, donde la educación es una preocupación de las autoridades locales, y entre ellas el establecimiento de la escuela de las “instituciones de beneficencia y previsión de la sociedad española de la construcción naval”, la “escuela obrera”, para hijos de los obreros del naval. Para ello la Constructora Naval destina una sola vez 100.000 pesetas (aproximadamente en el 2016 serían un millón de euros), más el 4% de los intereses de aquella suma devengados desde el 18 de junio de 1909 (fecha de la firma del contrato de arrendamiento del astillero) y el 0,5% de los jornales anuales descontados a los obreros (que cuenta con 3.000), desde la fecha que se inicie la creación de estas instituciones. Igualmente el astillero de Cartagena en su contrato de arrendamiento con la Constructora Naval, contempla la creación de la “escuela obrera”, a la que otorga la mitad que a Ferrol, 50.000 pesetas y los mismos descuentos a los obreros cartageneros (que no llegan a los 1.000), por lo que el presupuesto de su escuela obrera será menor. Mientras tanto, en la otra capital departamental, en San Fernando en la provincia de Cádiz, desde el año de 1884 cuenta con una escuela en el Centro Obrero creado por las autoridades locales.
Pero ¿dónde situar la escuela obrera? En Cartagena se edifica en una plaza próxima a la muralla de su astillero. En Ferrol, como veremos a continuación, su construcción en la propia ciudad o dentro de las murallas del astillero, provoco años de agrias polémicas entre el ayuntamiento y los representantes obreros de las instituciones de beneficencia y previsión, de una parte, con la Constructora Naval y las autoridades de marina, de la otra.
A principios de 1914, los vocales obreros protestaran por la intención de la empresa de edificar la escuela obrera en el interior del astillero, convocando una asamblea informativa y multitudinaria en el teatro Jofre, con asistencia del propio ayuntamiento. Los vocales obreros proponen como alternativa la creación de tres grupos escolares, uno en cada barrio (Esteiro, Ferrol Vello y Canido), facilitando la mayor concurrencia de los alumnos, evitando que los edificios una vez construidos se dediquen a otros fines. Entre los oradores del teatro Jofre, destaca el vocal obrero de las instituciones de beneficencia, Antonio Santamaría (calderero de profesión y procedente de Castro Urdiales, fue el último alcalde republicano de Ferrol. Condenado a muerte en 1936, huye a Francia en el bou Ramón, exiliándose a Nueva York, donde muere en 1949, mientras trabajaba como cristalero). En 1914 Santamaría repetirá machaconamente que los obreros y el ayuntamiento han de unir sus fuerzas y colaborar para evitar la construcción de la escuela en el interior del astillero, “pues construido con los descuentos obligatorios de los obreros, pueda ser demolido sin conocimiento del pueblo”. El ayuntamiento propone su construcción en los jardines de Sánchez Barcaiztegui, donde hoy en día se halla su estatua y construir en el otro extremo del Cantón de Molins, el edificio de correos y telégrafos (lugar en el que aún permanece). Con la botadura del acorazado Jaime I en el verano de 1914, el ayuntamiento ferrolano le hace saber las urgentes necesidades de la ciudad al ministro de marina, entre ellas la construcción de la casa de correos, la escuela para hijos de los obreros, el derribo de las murallas, el dragado del puerto, etc. Asuntos que se irán solucionando, pero lo relativo a la escuela obrera, “se estudiara”, será la respuesta que recibe. En el mes de abril de 1915, el presidente de las instituciones de beneficencia y previsión de la sociedad española de la construcción naval, solicita del ayuntamiento, “la cesión a la marina, de los terrenos del jardín de Sánchez Barcaiztegui, una superficie de tres mil ochenta y ocho metros cuadrados con el objeto de construir la escuela para los hijos de los obreros”. Dos días después, el alcalde y médico José Lloveras, en nombre del ayuntamiento responde a esta solicitud, “con la cesión a la marina del terreno que solicitan, con el único y exclusivo fin de construir un edificio para escuela de los hijos de obreros de los arsenales, en los términos que marca la ley, pues aclaran que la legislación no permite ceder bienes y derechos del pueblo, sin la menor restricción”.
El 27 de mayo de 1915, el libro de actas del ayuntamiento ferrolano recoge el comunicado del presidente de las instituciones de beneficencia y previsión de la sociedad española de la construcción naval, contestando a otra de la alcaldía referente a la cesión de los terrenos en los jardines de Sánchez Barcaiztegui para escuela obrera, manifestándole: “que las condiciones propuestas resulta ser un préstamo condicional y no una cesión, que la marina no lo puede admitir ni consentir su construcción en dichos terrenos, disponiendo al mismo tiempo que se construya la escuela obrera inmediatamente dentro del arsenal, en un lugar ya aprobado en el astillero”. El ayuntamiento queda enterado será su única respuesta. Ante este fracaso de las autoridades municipales y para apaciguar los ánimos de los vocales obreros, el ayuntamiento facilita a la comisión pro-casa del pueblo, subvenciones para su creación en la plaza de las Angustias, iniciándose al mismo tiempo, el proyecto de la casa de correos por el arquitecto municipal Ucha Piñeiro.
El periódico local, el Correo Gallego, en mayo de 1916 destacara la importancia que tiene para Ferrol la escuela obrera, un nuevo edificio construido intramuros del arsenal y que por lamentables oposiciones no ha podido hermosear el Cantón de Molíns, en los terrenos que debería ser construido, los jardines Sánchez Barcaiztegui, conocido hoy como “cenicero o botellón”. Es un esplendido edificio la escuela obrera llevada a cabo por el maestro de obras coruñés, Ignacio Freire, siendo los directores de obras Francisco Fiol y Eduardo Vila. El edificio es recibido en representación de la Constructora Naval, por los señores González Vial, Spiers y Rechea, destacando que su inauguración oficial será en el mes de septiembre, con el inicio de las clases.
La escuela obrera de Ferrol era un hermoso edificio modernista. Como bien pronosticó el alcalde ferrolano Antonio Santamaría sesenta y un años antes de su demolición en 1976, esta se llevo a cabo sin más. Contrasta esta edificación realizada intramuros del astillero, cuando la escuela obrera equivalente que se edifica en Cartagena, “la escuela obrera de la constructora o de bazán”, sigue en su emplazamiento original en la ciudad cartagenera.

Y el pronóstico se cumplió. La escuela obrera ferrolana