CCOO y CIG deslegitiman la firma del convenio colectivo de Navantia

CCOO rueda de prensa del comité de empresa Navantia Aitor López
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La firma del IV convenio colectivo de Navantia traerá cola y no solo entre la empresa y los sindicatos, sino también en el seno de la propia representación social, que ayer en el transcurso de la comisión negociadora que se celebró en Madrid escenificó una fractura sin precedentes.
Por lo pronto, los representantes de CCOO Ferrol, Ignacio Naveiras, y de la CIG, Antonio López Rivera, anunciaron que recurrirán el texto por la vía judicial al entender que la empresa cometió una ilegalidad al legitimar a los cuatro miembros de Comisiones que fueron cesados por su propio sindicato y, por lo tanto, desautorizados para sentarse en la mesa y rubricar un preacuerdo que se alcanzó hace nada menos que once meses, el 16 de octubre de 2013.
“É un dislate absoluto”, aseguró el presidente del comité de empresa de Navantia Ferrol, Ignacio Naveiras, quien recordó asimismo que el “surrealismo” que ha acompañado todo el proceso queda reflejado en que la vigencia del convenio finalizó el pasado 31 de diciembre. Es decir, el documento se firma cuando ya está prorrogado y han transcurrido más  de ocho  meses de ultraactividad.
La ratificación de los términos del preacuerdo solo ha sido posible después de que la Comisión de Seguimiento de la Negociación Colectiva de las Empresas Públicas –dependiente en última instancia del Ministerio de Hacienda– resolviese autorizarlo el pasado 28 de julio. En un comunicado, Navantia manifestó que el convenio “supone un avance en el marco de las relaciones laborales de la compañía”, una afirmación que fue tachada por el representante de la CIG, Antonio López Rivera, de “franquista” porque, añadió, “só se pode cualificar así un convenio no que os traballadores só perden dereitos adquiridos ao longo de moitas décadas”.

desencuentro
Pero, más allá del propio contenido del texto, que tendrá consecuencias importantes en la organización interna de la compañía –movilidad funcional y geográfica– y en los aspectos sociales, los representantes ferrolanos en la mesa –el de UGT no pudo acudir– cargaron con dureza contra la empresa por dar “carta de natureza a unha comisión negociadora que non ten a lexitimidade da parte sindical”, en referencia a los cuatro miembros de CCOO firmantes del preacuerdo pero cesados por el sindicato de su responsabilidad en la mesa de negociación.
Tanto Comisiones como CIG criticaron también la actitud de UGT, que, al igual que la compañía, quiso justificar el nombramiento de los miembros de la comisión negociadora por parte del comité intercentros y no por el sindicato, a quien, como comisión sindical que es, le corresponde esa potestad.
“Hai unha clara falla de representatividade na sinatura do convenio”, explicó Naveiras, quien criticó también la actitud del expresidente del comité intercentros, el gaditano Antonio Oliva, al querer erigirse en portavoz pese a estar cesado por su sindicato. Con todo, Navantia sí reconoció a los miembros relevados y el convenio se pudo ratificar por mayoría simple.
CCOO y CIG anunciaron que impugnarán el acuerdo y se quejaron de que ninguna de sus consideraciones se reflejan en el acta del encuentro. Las secciones sindicales de Navantia analizarán a partir de hoy qué medidas tomarán. Ayer, a la hora en la que comenzó la reunión en Madrid el comité de empresa convocó una concentración ante el edificio de Dirección del astillero para expresar su desacuerdo y con el contenido del texto. n

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