Olga Basterrechea | “El problema de la droga, lamentablemente, no baja y ahora mismo estamos viviendo otra vez un repunte”

Basterrechea se siente orgullosa por el reconocimiento, siendo el primer año en el que todas las premiadas son mujeres | jorge meis
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Si hay una característica que puede definir a Olga Basterrechea esa es la de luchadora. Comenzó en Asfedro cuando las cosas empezaron a venir mal dadas y fue presidenta en una de las peores épocas para la entidad, que estuvo a punto de vivir su cierre. Ahora, le toca librar otra batalla, pero esta vez contra el cáncer.
Por su esfuerzo y dedicación y por la valentía a la hora de defender un proyecto de ayuda para dejar la drogodependencia, el Concello le otorgará hoy una de las tres insignias de oro en el acto oficial de San Xiao organizado en el Teatro Jofre a las 12.30 horas.

Es la primera vez que tanto el reconocimiento a Ferrolá do Ano y las insignias de oro se otorguen completamente a mujeres, ¿cómo se siente?
La verdad es que no me lo esperaba, estoy muy orgullosa. En el primer momento me sobrepasó un poco pero luego dije, ‘a alguien le tiene que tocar’. Estoy muy contenta y de que seamos todo mujeres. Hace dos años ya la recogí pero en nombre de Asfedro pero este va a ser en nombre propio. Este es un reconocimiento para quien quiere a la ciudad y yo, al fin y al cabo, llevo peleando toda la vida por Ferrol.

Fue presidenta de Asfedro durante años pero el pasado mes de mayo le cedió el testigo a otra veterana en la entidad y en la lucha social, Sari Alabau. ¿Cómo fue su entrada en la asociación y en la comunidad terapéutica?
Mi marido (Ángel Gómez Míguez) era presidente y me había pedido muchas veces que también entrase porque, al final, era absurdo ya que íbamos a tomar un vino y estábamos hablando todo el tiempo de Asfedro. Entonces, un día me animé y entré porque me parecía entretenido y así veía como era la cosa, aunque es un tema complicado como sigue siendo y seguirá, desgraciadamente.
Él (su marido) estaba muy contento de que yo diera el paso pero falleció en 2010 y bueno, nadie quería ser presidente, me lo pidieron y yo, aunque estaba un poco en pañales, acepté. Lo dejé porque hubo algo que ahora mismo no me acuerdo pero sé que no me gustó pero luego se hicieron elecciones y salí elegida. Ahora sigo trabajando igual que siempre y soy miembro de la directiva.

Cuando empezó en la dirección, en 2010, fue el año en el que comenzaron los problemas económicos, una crisis que tuvo su punto álgido en 2013 y que pudo suponer el cierre de Asfedro.
Sí, cuando yo lo cogí estábamos a punto de desaparecer porque no podíamos sostenerlo. Fuimos a hablar con la conselleira y nos hicieron un adelanto de la subvención –unos 206.000 euros, el 25% de los asignado para ese año– que nos sirvió para seguir adelante. Cuando cambió el conselleiro empezamos a notar una pequeña diferencia, es el problema que tenemos, que los políticos no tienen ni pajolera idea.
Pero la verdad es que fue una época muy difícil, la gente se manifestaba, los trabajadores y los enfermos Nos regalaban hasta el papel del váter para la comunidad de O Confurco, la leche... no podríamos sostenerlo.

Este apoyo de la gente, consciente de la importancia de una entidad como Asfedro en la lucha contra las drogas, no fue la tónica común desde los inicios del proyecto en O Confurco...
Hay familias que, aún hoy en día, no se hablan porque llegaron a situaciones... Pero nuestro trabajo está ahí –abrieron el centro en 1990– y se demostró que no fue algo malo, al contrario, la parroquia está mucho más unida y mejor porque vieron que efectivamente no ocasionaba ningún trastorno.

¿Qué es lo más fácil y lo más difícil del día a día en la entidad?
Fácil no hay nada porque cuando vives de la caridad pública... Pero te da mucha alegría cuando un chico sale y te da pena porque algunos los vuelves a ver allí al tiempo. Lo mejor es la alegría que te dan cuando salen un fin de semana a su casa, por ejemplo, y vuelven perfectos, porque la mayor parte lo lleva muy bien.

¿Sigue siendo la droga un problema en la comarca?
Lamentablemente, el problema no baja, al contrario, yo creo que aumenta y ahora mismo estamos viviendo otra vez un repunte y eso que tenemos profesionales buenísimos en Asfedro que llevan toda la vida. Hay una generación perdida y, a lo mejor, era bueno que no se perdiera y nos viera.

Ahora mismo le toca hacer frente a otra lucha, el cáncer...
Pero esta es peor para mí, aunque de todo se aprende. Aún no me hice a la idea. Me lo descubrieron el 14 de febrero del año pasado. Cuando entré, el médico me dijo “¿sabe lo que tiene, no?” y yo miré para él y le contesté “bueno, saber saber no, pero me lo imagino”. Él se me quedó mirando y me preguntó por qué y yo le dije que porque había comprado todas las papeletas para que me tocara. Era cáncer de pulmón y yo fumaba muchísimo. Y luego tenía metástasis en el cerebro y me tuvieron que quitar una glándula suprarrenal. Pero hay que tener una buena actitud y aún me queda mucha vida.

Como ferrolana que quiere y lucha por su ciudad, ¿qué deseo le pide a 2019 para la urbe naval?
Que sea cierta la carga de trabajo, que tenga toda la juventud trabajo y muchos de los que están fuera que puedan venirse también. Creo que es lo más importante porque una ciudad sin ciudadanos no se puede hacer y ciudadanos si no hay trabajo no puede haber. l

Olga Basterrechea | “El problema de la droga, lamentablemente, no baja y ahora mismo estamos viviendo otra vez un repunte”