Un centenar de escolares tomaron contacto ayer con la actividad en los juzgados de Ferrol

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Alrededor de un centenar de alumnos de los colegios Ludy y Belén, de Ferrol, y de A Xunqueira, de Fene, fueron testigos ayer de la actividad que se desarrolla en los juzgados locales en un acercamiento a la Administración de Justicia promovido por el Colegio de Abogados como premio a su participación en el II Concurso de Dibujo “Los Derechos Humanos”. Los niños, que pertenecen a los cursos de 4º, 5º y 6º de Educación Primaria,  asistieron a un juicio sobre un supuesto caso de acoso escolar al término del cual trasladaron al tribunal su parecer sobre la sentencia dictada al respecto.

La visita dio comienzo a las 10.30 horas en el hall del Palacio de Justicia, en donde fueron recibidos por la decana del Colegio de Abogados, Nieves Santomé, quien trasladó a los escolares la importancia de la Justicia y el derecho de todos los ciudadanos a acudir a los juzgados y al juez cuando sientan vulnerados sus derechos. “No os quedeis nunca callados ante una injusticia”, les indicó la decana, añadiendo que en las oficinas que estaban visitando trabajan jueces, secretarios, fiscales, funcionarios, abogados y procuradores para conseguir que se haga justicia.

Acompañados por sus profesoras y por personal del Decanato que les sirvió de guía, los alumnos conocieron algunas de las oficinas y después asistieron, divididos en dos grupos, a sendos juicios que se celebraron casi simultáneamente.

Los intervinientes en las vistas –jueces, fiscales, forenses, trabajadora social y abogados– eran todos “auténticos”, no así los acusados y los denunciantes, que eran abogados que representaban el papel de padres de los alumnos implicados en el supuesto caso de acoso escolar.

Los escolares no supieron hasta el final que se trataba de una causa ficticia, por lo que siguieron con gran interés los interrogatorios, la declaración de la forense sobre las lesiones sufridas por la víctima, las conclusiones de las partes y la sentencia dictada por el juez.

El juicio, que representaba algo que, por desgracia, ocurre con demasiada frecuencia en los Juzgados de Menores, partía de la denuncia en la Comisaría de Policía de una madre que había descubierto que su hija estaba siendo acosada –presentaba síntomas tales como hematomas, no quería ir al colegio, había adelgazado y experimentó cambios de carácter–. Tras comunicar los hechos a la dirección del centro educativo, la progenitora habló con los padres de los dos acosadores. Los de uno se preocuparon por el problema, el niño reconoció los hechos, por lo que fue castigado por ello.

Sin embargo, la madre de la otra implicada no le dio la más mínima importancia, aseguró que su hija era una muchacha extraordinaria, y que por eso le tenían envidia, para concluir diciendo que eran chiquilladas, cosas de niños, que tenían que resolver los niños.

El fiscal y el abogado de la víctima pidieron que se condenase a esta menor por un delito contra la integridad moral y otro de lesiones, imponiéndole penas de trabajos en beneficio de la comunidad en una residencia de la Tercera Edad y un año de libertad vigilada con asistencia a un curso de prevención del acoso.

Respecto al menor arrepentido, solicitaron la libre absolución por entender que sus padres ya le habían impuesto el oportuno castigo. En materia de responsabilidad civil, pidieron que ambas familias indemnizasen a la víctima con 3.000 euros por las lesiones y el daño moral. El juez dictó una sentencia en este sentido.

Esta lección práctica despertó un gran interés entre los escolares, que se hizo evidente en las preguntas que después formularon a los jueces.

La visita concluyó con una recepción en la sede del Colegio de Abogados de Ferrol.

Un centenar de escolares tomaron contacto ayer con la actividad en los juzgados de Ferrol