Los clones de la oveja Dolly crecen sanos y con normalidad

Los mamíferos envejecen sin síntomas de enfermedad alguna
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Debbie, Denise, Dianna y Daisy ya tienen nueve años. Son clones idénticos a Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta, que murió de forma prematura a los seis años de edad. Desde entonces, la sombra de la duda planeaba sobre la técnica que la trajo al mundo. Ahora, los científicos descartan que su muerte estuviera relacionada con la clonación.

Junto con otros nueve individuos, también clonados, forman parte del experimento más sólido hasta la fecha para analizar los efectos sobre el envejecimiento en animales clonados mediante la técnica de transferencia nuclear de células somáticas (SCNT, por sus siglas en inglés), la misma que se usó para crear a Dolly. “Este estudio aporta una perspectiva realista de la futura utilización de la técnica SCNT para generar células madre con fines terapéuticos en seres humanos, así como el desarrollo de animales transgénicos saludables, fértiles y productivos. Si estas técnicas biotecnológicas van a ser utilizadas en el futuro tenemos que seguir poniendo a prueba su seguridad”, concluyó el biólogo Kevin Sinclair, que ha dirigido la investigación.

A principios de este mes se cumplieron 20 años del nacimiento de la oveja más famosa de la historia, cuya creación revolucionó la ingeniería genética. Su mera existencia desembocó en miedos y esperanzas a partes iguales; desde ricos que ya se veían clonándose a sí mismos para tener piezas de repuesto a una siniestra visión de un futuro poblado por ejércitos de clones.

Los clones crecen felices en la ciudad inglesa de Nottingham. Y esto resulta ser una buena noticia para la ciencia, ya que no hablamos de ovinos comunes, sino de clones idénticos de Dolly. n

Los clones de la oveja Dolly crecen sanos y con normalidad