Aumenta el rechazo en Navantia al fondo y la forma del nuevo convenio

Diario de Ferrol-2013-10-10-002-9e71f576
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El rechazo al nuevo convenio colectivo en los términos en los que se ha negociado cunde entre los trabajadores de Navantia. La CIG y la USTG se desmarcaron en su día de la contrapropuesta presentada por el comité intercentros y hace un mes el sector crítico de CCOO forzó la celebración de una asamblea en el astillero de Ferrol en la que la mayoría del personal censuró el texto en el fondo y en las formas. El mismo planteamiento  ha sido adoptado por un colectivo que se autocalifica como de “insumisos de CCOO” en el astillero de Cartagena y, a última hora, la propia CCOO ponía en duda su apoyo al preacuerdo cuya firma se había previsto inicialmente para hoy.
La mesa de negociación del convenio vivió ayer una sesión maratoniana con el objetivo de cerrar el preacuerdo. CCOO llegó al encuentro con el “no”, tras detectar “falta de concreción e ausencias” en el texto elaborado por la empresa, aunque al cierre de esta edición las partes se volvían a reunir, después de que la compañía hubiese introducido modificaciones al borrador inicial, con la intención de llegar a un preacuerdo. Este se firmaría hoy, en su caso, y se sometería después a la votación de los trabajadores.
Mientras tanto, el malestar se extiende y hace cada vez más manifiesto. Los “insumisos” de CCOO en Cartagena han hecho circular un escrito en el que se critica tanto la forma de llevar la negociación, “sin la participación de los trabajadores”, como la debilidad de las medidas de presión propuestas durante la misma. En la misma línea, el último comunicado del sector crítico de CCOO en Ferrol habla de un convenio “de retrocesos” y la sección sindical de la CIG en el astillero de Fene difundía también ayer una nota en la que censura que se haya negociado “unha plataforma de mínimos purgada polos nosos representantes e non validada polos traballadores”.
El contenido del preacuerdo también es objeto de crítica por parte de los citados colectivos. Aumento de la jornada laboral y pérdida de poder adquisitivo, desaparición de las asimilaciones, supresión del cartucho de Navidad y otros recortes en cuestiones como movilidad funcional, desplazamientos o licencias retribuidas forman parte de los argumentos de los opositores, que apelan a la tradición combativa de los trabajadores del naval ante la situación. “Pasaremos á historia do movemento obreiro como unha tropa entregada e sumisa?”, se pregunta la CIG en su comunicado. “Asinar un convenio así constituiría a peor das derrotas, a derrota da batalla non dada”, afirma el sector crítico.
El plazo de vigencia que le quedaría al convenio, de apenas dos meses, es también objeto de controversia. De cerrarse hoy el preacuerdo, terminaría una negociación que comenzó en marzo de 2010 y cuyo contenido solo tendrá validez hasta el 31 de diciembre de este año. La CIG considera que la pérdida de ultraactividad se ha utilizado como un “chantaxe” y se cuestiona a qué obedecen las prisas cuando en enero habrá que empezar a discutir un nuevo marco laboral. Los críticos de CCOO, en el mismo sentido, recuerdan que, además, la compañía ha situado en diciembre el inicio de la negociación del plan estratégico.

Aumenta el rechazo en Navantia al fondo y la forma del nuevo convenio