Navantia retrocede al tercer puesto en el negocio de la reparación de gaseros

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El área de carenas de Navantia culminó en 2010 un camino emprendido en los años 90. El esfuerzo de especialización en la reparación de buques LNG situó a Ferrol aquel año en el primer puesto del ranking mundial de este mercado, reservado a apenas una decena de astilleros y dotado de un alto valor añadido. La evolución a partir de entonces, sin embargo, pone de manifiesto que la ría ha tocado techo con los veintipocos gaseros que recalan aquí cada año. Los diques actuales están saturados.
Según el ranking mundial que publica la revista especializada Ship and Offshore Repair Journal, Navantia cede en el presente 2013 su segundo puesto al astillero de Qatar N/Kom. Continúa así un proceso de pérdida de cuota de mercado que, después de ocupar el primer puesto durante los años 2010 y 2011, inició la compañía española en 2012 cuando fue rebasada por la factoría Sembawang de Singapur. Esta última cierra este ejercicio con 27 buques LNG reparados y le sigue el citado astillero de Oriente Medio con solo uno menos, 26. Navantia retrocede al tercer lugar, con 22, tres menos que en 2012 aunque según se ha puesto de manifiesto por parte de la compañía pública, se realizaron obras de mayor envergadura que supusieron mayores ingresos.

Damen
Navantia mantiene de momento el puesto de líder dentro del mercado europeo, aunque el astillero de la compañía holandesa Damen, en el puerto francés de Sobrena, en Brest, está decidido a seguir sus pasos. La factoría volvió a esta actividad en septiembre del pasado año y cierra este 2013 con siete buques LNG reparados, cuando su objetivo eran solo cuatro. Según la información recogida en la citada revista especializada, la intención de los nuevos propietarios de la factoría es volver a convertirla en líder mundial, el mismo puesto que ocupó hasta que en 2009 Navantia le adelantó. Navieras como BP Shipping, que ha confiado habitualmente sus buques a los astilleros de Navantia, ha realizado ya una auditoría a los servicios de carenas de Sobrena con el fin de enviar también allí sus navíos.
¿Qué ventaja tiene aquel competidor? Sobrena cuenta con uno de los diques secos de mayor tamaño de Europa, con 420 metros de eslora por 80 de manga, mientras que Navantia se encuentra con el límite de su dique número tres, con 330 por 50 metros. Y los buques son cada vez más grandes, tanto en el ámbito de los LNG como en el resto de la navegación civil.
Ferrolterra lleva más de dos años demandando de forma unánime la construcción de un dique flotante de mayores dimensiones que permita seguir creciendo en un área de negocio que hoy por hoy es la única que proporciona beneficios dentro del grupo Navantia. La división de reparaciones de la ría genera resultados positivos, al contrario de lo que sucede en Cartagena y en Cádiz, y pese a ello la compañía pública únicamente ha contemplado el impulso a la reparación de cruceros y yates en el sur, pero parece asumir sin más que aquí se ha tocado techo.
El problema para la construcción del dique flotante es la financiación. La Xunta ha consignado unos exiguos cinco millones de euros para el proyecto, sin que nunca se haya aclarado cuál era el contenido del prometido complejo integral de reparaciones que Alberto Núñez Feijóo incluyó en su programa electoral para el naval ferrolano, y la SEPI sigue escudándose en una consulta a Bruselas que se dilata en el tiempo y que en definitiva no sería vinculante. Mientras tanto, los escasos proyectos empresariales seleccionados en una primera criba de las ayudas de reindustrialización del Ministerio para la zona captarían únicamente 12,2 millones de euros dejando sin invertir otros 33,5 del total de 45,7 que en principio se reservaban a la reindustrialización de las tres comarcas.

compromiso político
Como se recordará, los comités de empresa de Navantia arrancaron a los alcaldes de la comarca la promesa de que llevarían la propuesta del dique flotante al Senado, para que se incluyese en los presupuestos de 2014 una partida que garantizase el inicio de la obra. Casi al mismo tiempo que adquirían dicho compromiso, el PP votaba en la Cámara alta en contra de todas las enmiendas que los grupos políticos de la oposición realizaron en ese sentido.

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