Las Meninas de Canido vuelven en septiembre con la mirada puesta en sus orígenes

Eduardo Hermida, promotor del festival, en su nuevo estudio de la calle Riego | jorge meis
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Convertido ya, asegura su promotor, Eduardo Hermida, en uno de los tres festivales de arte urbano más importantes de España, las Meninas de Canido volverán a dar color al barrio a comienzos de septiembre. Será entre el 4 y el 6 de ese mes y con el anuncio lanzado por su alma máter se da carpetazo a los rumores que apuntaban a una posible suspensión debido a la crisis sanitaria. 

“Tenía cierto temor”, explicaba ayer Hermida, “sobre todo por la afluencia de las últimas ediciones –el año pasado se calcula que hubo más de 14.000 visitantes– y las dudas de poder adaptarlo a la nueva realidad provocada por el Covid. Podríamos prescindir de los macroconciertos, pero hay mucha gente que nos visita por el propio acontecimiento en sí, que es el trabajo de los artistas”. 

Finalmente, y con una “nueva normalidad” ya rodada para cuando se celebre el festival, habrá Meninas, aunque, matiza Hermida, con un nuevo enfoque. “Ya lo habíamos pensado antes de todo esto: queríamos una vuelta a los orígenes”, explica, y esa perspectiva se traducirá también en un formato más “íntimo y familiar” para evitar, en la medida de lo posible las grandes concentraciones. 

Hermida apunta que el barrio ha evolucionado, y para bien, en los últimos años. Se han reurbanizado calles y ganado espacios públicos, se ha fortalecido el dinamismo comercial y hostelero, y ha aumentado notablemente el número de rehabilitaciones y, con ellas, también el censo del barrio alto de la ciudad. “No queremos caer en la gentrificación tampoco, de ahí la importancia”, señala, “de no perder nuestra esencia, que es la de una, digamos, pequeña aldea en plena ciudad, con un tipo de vivienda muy característica, y con unas relaciones sociales muy arraigadas”. 

Destacadas presencias 
Bien es cierto que, a estas alturas y con el festival ya plenamente consolidado como fecha destacada del calendario cultural y lúdico de la ciudad, la sola convocatoria de Las Meninas funciona como un fuerte atractivo para centenares, miles, de personas. 

“Este evento”, subraya Eduardo Hermida, “ya tiene mucha fuerza por sí mismo, pero sigo pensando también que tiene también mucho potencial”. En ese sentido, la presencia de artistas de todos los rincones de España e incluso del exterior es un hecho y, a la vez, un aval incuestionable de todo el camino recorrido desde que en 2008 las Meninas alzaron su voz para denunciar el abandono del barrio alto de la ciudad.

Las Meninas de Canido vuelven en septiembre con la mirada puesta en sus orígenes