El abandono de las rutinas y el estrés incrementan los problemas de salud dental

El centro dental María Soto se ubica en un edificio colonial en Maniños | d.a.
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El confinamiento ha traído más problemas de salud bucodental, debido principalmente al abandono de las rutinas, que repercute en una menor limpieza y rigor en cuanto a la higiene dental. Incluso ha habido casos en los que se ha tenido que encargar un nuevo aparato corrector porque se había abandonado el hábito de colocarlo. Además, el estrés ha provocado alteraciones en el sueño y que aumenten los casos de bruxismo (rechinamiento involuntario de los dientes), rompiéndose incluso piezas dentales naturales debido a la tensión a la que eran sometidas.

Son consecuencias de una pandemia cuyos efectos secundarios se extienden a distintos ámbitos de la salud, incluido el anímico, que no pueden ser descuidados. Desde el Consejo General de Dentistas acaban de lanzar la campaña #SeguimosSonriendo para transmitir la importancia de acudir al dentista y de atender la salud bucodental.

María Soto, que dirige una clínica dental en Maniños (Fene), y que además es miembro del Consejo Gallego de Odontólogos y Estomatólogos, ha detectado las consecuencias del abandono de los buenos hábitos y del incremento del estrés, aunque en los últimos meses se han reanudado las rutinas, sobre todo con la vuelta al colegio. Anima a acudir al dentista porque es un colectivo que ya antes tenía extremas medidas de seguridad para evitar contagios de enfermedades infecciosas. “Ahora añadimos más cosas”, apunta. Equipos de protección individual, pantallas, circuitos interiores, ventilación... Se ponen en marcha todas las indicaciones para minimizar riesgos, aunque a veces conlleva que los pacientes solo reconozcan al personal por la voz. La consecuencia es un entorno seguro. “No se conoce ningún caso de contagio en clínicas dentales”, explica Soto.

De hecho, después del período más extremo, en primavera, en el que se atendían las urgencias para descargar a los hospitales (solo cerraron las dos semanas de la hibernación, en Semana Santa), la actividad se ha recuperado totalmente. Incluso expiden certificados de desplazamiento para que puedan ir a consultar los pacientes de fuera del perímetro ferrolano.

Su centro colabora con residencias de mayores y es especialista también en personas con discapacidad. En estos ámbitos tan sensibles al coronavirus sí perciben cambios. Estos últimos apenas salen si no es para intervenciones imprescindibles; y a los centros de mayores se desplaza el equipo, con un despliegue de seguridad que provoca gran curiosidad entre los residentes.

También percibe esta odontóloga mayor interés en curar y corregir problemas que puedan provocar dolor, sobre todo en los que ya tuvieron contratiempos en primavera.

El abandono de las rutinas y el estrés incrementan los problemas de salud dental