El PP entierra al PSOE y centra su estrategia electoral en atacar a Podemos

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Si quedaba alguna duda de cuál va a ser la estrategia de campaña del PP para las próximas citas con las urnas, esta se solventó ayer en la segunda jornada de la convención nacional del partido: el rival a abatir es Podemos. Y el PSOE, como si no existiera.

Tras tres años en los que la palabra “herencia” se ha escuchado hasta el agotamiento en los actos populares, en los que unos y otros subrayaban el esfuerzo que han tenido que hacer para recomponer los pedazos de la España que, decían, había dejado el PSOE, el partido de Mariano Rajoy solo mira ahora al de Pablo Iglesias. Es tal la importancia que el PP da a Podemos que ha volcado su discurso en desacreditarlo y en advertir de los peligros que traería su presencia en las instituciones.

Las intervenciones que se sucedieron en el cónclave de Madrid así lo demuestran y, casi todos, desde el alcalde de un pequeño municipio hasta el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dispararon contra el nuevo objetivo.

Parece que el PP se ha propuesto enterrar al PSOE. Y con esa dinámica es como si quisiera matar dos pájaros de un tiro, pues por un lado ningunea a los socialistas y por otro demoniza a Podemos. Y eso a pesar de que Podemos no va a estar presente con sus propias siglas en las municipales, sino que se integrarán en algunos casos en candidaturas contracorriente, por lo que los populares en muchos casos tendrá que enfrentarse como siempre con el PSOE para ganar o conservar alcaldías.

Pero lo cierto es que el PP no piensa solo en los comicios de mayo, ya tiene también la vista puesta claramente en las generales. Rajoy abanderó la estratagema. En su encuentro con los jóvenes de Nuevas Generaciones, el presidente del Gobierno defendió el sistema político frente a quienes quieren acabar con él, los mismos que, dijo, se aprovechan de dicho sistema cobrando becas sin trabajar. Puyazo a Íñigo Errejón para empezar la faena.

Esteban González Pons apeló al legado de la transición que defiende el PP para contraponerlo a los “independentistas y los podemistas”, y advirtió de que las elecciones que se avecinan son “ideológicas”.

Carlos Floriano se metió también con Podemos, pero además echó mano de las estrategias del nuevo partido para pedir a los suyos pelear el voto. Y es que el vicesecretario de Organización del PP urgió a los populares a hacer asambleas en los barrios y pueblos y a ir casa por casa para recuperar a los tradicionales votantes del partido que se han desencantado.

Todo en un día en el que persistía la resaca del contundente discurso del expresidente del Gobierno José María Aznar, quien el viernes apelaba a la centralidad del partido y conminaba a los populares a recuperar el terreno manteniendo las esencias del PP. Y por si alguien cuestiona que el Gobierno y el PP no están donde deben, el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, aseguró que sí que lo están. “En el centro” y haciendo lo prometido, dijo.

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