“Es un orgullo y un privilegio para mí”

Carmen Fernández, durante un entrenamiento | jorge meis
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La excelencia en el deporte y en la vida no tiene por qué tener siempre un reflejo cuantitativo. Con las estadísticas en la mano, Carmen Fernández Míguez (Ferrol, 1992) puede no ser la jugadora más valiosa sobre la cancha del Star Center Uni Ferrol pero sin duda es una de las más determinantes en el vestuario. Su carácter afable y generoso la ha convertido en una pieza indispensable en el grupo. El sábado los tres minutos que disputó ante el Girona –los primeros que juega esta campaña en liga regular– la convirtieron en, junto con Bea Sánchez, la única jugadora centenaria del equipo.

Llegó a las categorías de base del Uni Ferrol con quince años hace ya una década. ¿Se imaginó alguna vez llegar a disputar cien partidos con el primer equipo?
La verdad es que yo soy de esas personas que piensan en el día a día, en disfrutar cada momento, así que nunca me lo plantee. Creo que tuve mucha suerte porque en estos años me encontré con personas que fueron sumando su granito de arena para convertirme en la jugadora y persona que soy y que yo esté aquí es mérito también de todos ellos.

¿Qué es lo mejor que le ha pasado en este tiempo?
Lo más bonito del baloncesto son siempre las personas. Las victorias y las derrotas vienen y van y, evidentemente, yo tengo grandes recuerdos de las fases de ascenso, de la clasificación para la Copa de la Reina o de los play-off del año pasado, pero lo que más recuerdo son todas esas personas que han pasado por el vestuario y que han dejado una huella en mí. Sin duda, el baloncesto me ha dado amigas de vida, de las que quedan para siempre

Es la única jugadora ferrolana en el Uni, ¿se vive el equipo de una forma especial?
Yo vivo el Uni como mi casa. Yo ya iba a los partidos del primer equipo cuando era pequeña, ya disfrutaba viendo jugar a las “mayores” y nunca me imaginé verme ahí. ¡Claro que lo vivo de una forma especial! Estoy en una situación privilegiada: en mi ciudad, rodeada de mi familia y mis amigos, viendo cómo se respira el baloncesto en Ferrol y en el club en el que llevo tantos años. Es un orgullo, una suerte y, desde luego, todo un privilegio.

¿Llegarán más “carmenes fernández” al primer equipo?
Ahora está Paula García también con nosotros, pero sí que se echa de menos que haya más gente de Ferrol. Hay que trabajar bien con la cantera, potenciar la formación y confiar en todas esas niñas que derrochan ilusión en cada entrenamiento para que lo mío deje de ser una excepción. El club debe valorar lo que teienen, a todas esas niñas que ponen en él su ilusión, sus ganas y su educación deportiva. Y, al final, si no llegan, tampoco habrá pasado nada, porque lo más importantes es que ellas habrán disfrutado del baloncesto y se les habrán inculcado los valores que defiende el club.

En los últimos años, tanto su técnico, Lino López, como las que han sido y son sus compañeras siempre valoran especialmente su papel en el equipo. ¿Qué le aporta usted al Star Center Uni Ferrol?
Para mí, que la gente tenga un recuerdo y palabras buenas hacia mí es el mayor piropo que me puedo llevar. Como todo en la vida, antes de jugadoras somos personas e intento desde mi humilde posición hacer que todo el mundo se sienta bien, integrarlas y crear un ambiente cercano, que es algo que se olvida en el baloncesto profesional. Somos como una pequeña familia. En los entrenamientos y siempre que disputo un minuto trato de dar lo máximo, pero mi papel está claro que es más de ayudar en otro terreno y ahí intento ser generosa.

Para usted –que se ha graduado en Enfermería– siempre ha sido prioritario compaginar su carrera deportiva con su formación académica. ¿Le ha costado mucho?
Tenemos que tener claro que el baloncesto te puede brindar unos años maravillosos, pero solo las mejores pueden vivir de él, así que es importante tener otro camino que poder seguir. En su momento, cuando era junior o cadete, sacrifiqué mucho, pero mereció la pena. Todas esas personas que hacen que vayas con una sonrisa a entrenar lo convierten en un gusto, no en un esfuerzo..

Le pido que finalice con un deseo personal y de equipo para lo que resta de temporada.
Personal, sin duda, que mi amiga Mireia Vila –jugadora del Sant Adrià que acaba de sufrir una rotura de ligamentos en la rodilla– se recupere cuanto antes. A nivel de equipo me gustaría que siguiésemos disfrutando del baloncesto sin que importe solo el resultado, teniendo solo como objetivo disfrutar y hacer que disfrute todos esos aficionados que nos lo hacen pasar tan bien cada sábado en Esteiro.

“Es un orgullo y un privilegio para mí”