Reportaje | Cuando salvar vidas puede estar en las manos de cualquiera

El vestíbulo del Marcide sirvió ayer de escenario para que sanitarios y ciudadanos aprendiesen la maniobra | jorge meis
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Ayudados de dos maniquíes, varias personas fueron pasando a lo largo de la mañana para aprender una práctica fundamental a la hora de salvar vidas. “Se nota que algo les suena y algunos han hecho cursos, lo que pasa es que esto ha ido cambiando a lo largo de los años y antes a la gente se le explicaba que había que hacer el boca a boca y hoy se les dice que no, que basta con las compresiones”, explica uno de los profesionales de la UCI, Álvaro Nieto.
Realizar correctamente las maniobras de reanimación ayuda a aumentar la supervivencia ante una parada cardiorespiratoria ya que, “si tú ahora en la calle sufres una, tienes un 5% de probabilidades de sobrevivir y con estas técnicas puede llegar a aumentar esa probabilidad hasta un 15 o un 30%”, indica el médico. Así, lo importante es que la gente sepa diagnosticar el caso, pedir ayuda y llevar a cabo la reanimación.


Pasos
Cuando se cree que se está ante un paciente que está en parada cardiorespiratoria, los especialistas recomiendan ver si respira o no extendiendo la cabeza de este hacia atrás y acercando la oreja a su boca; “si no lo hace, interpretamos que el corazón no está latiendo y, de estarlo, seguramente va a dejar de latir en pocos segundos, por lo que es en ese momento cuando tenemos que hacer dos cosas: llamar al 061 y empezar a hacer las compresiones torácicas de calidad”, asegura Nieto.

En este tipo de actividades se enseña cómo se tienen que poner las manos a la hora de prácticar el masaje –la mano que usamos habitualmente será con la que apretemos y la otra la pondremos por encima entrelazando los dedos para poder apretar mejor–, dónde tienen que ejercer la presión –en el medio del pecho siguiendo la línea que hay entre los pezones– y con cuánta profundidad tiene que hacerlo.

“Lo que hay que hacer es, básicamente, compresiones en el tercio inferior del esternón a un ritmo de 100 o 120 presiones por minuto y comprimiendo unos 5 o 6 centímetros, dejando después cada una que se reexpanda el tórax para que el corazón se llene de sangre; eso hay que hacerlo seguido a ese ritmo hasta que el paciente, en el mejor de los casos, recupere el nivel de conciencia, o hasta que lleguen los equipos de emergencias”, explica el profesional sanitario.

Por suerte, cada vez es más habitual ver desfibriladores en hospitales, centros comerciales, estadios, centros educativos y espacios concurridos, por lo que es fundamental, tal y como indican desde el área sanitaria, que la población tenga los conocimientos básicos sobre cómo realizar una reanimación cardiopulmonar. “Lo que queremos es que la gente pierda el miedo, que es algo que estamos notando cuando vienen por aquí. Prefiero que me rompas cinco costillas y me salves la vida a que no hagas nada”, asegura Álvaro Nieto.

Así, todos los que estén interesados en aprender este tipo de maniobras pueden hacerlo durante todo el año, ya que “son muchos los cursos y los profesionales que están implicados con la simulación y con la docencia, no solo en hospitales, sino en centros de salud, colegios... posibilidades para aprender RCP (Resucitación Cardiopulmonar), tanto básica como avanzada hay muchísimas”.


Como ejemplo, en los últimos años, cerca de 500 profesionales sanitarios y no sanitarios, se formaron en esta práctica.

Hospital cardioprotegido
Desde hace unos meses, el CHUF se convirtió en Hospital Cardioprotegido tras la incorporación de cinco nuevos desfibriladores externos semiautomáticos (DESA), que se suman a los tres que ya había fuera de los ámbitos propios de la UCI, Cardiología o Urgencias.


Se trata de un proyecto innovador de los profesionales que añade valor a la prestación sanitaria establecida en este ámbito. “Lo que se busca es crear espacios donde, dentro de lo que es el ambiente hospitalario, se eduque a la gente sobre cómo usar el desfibrilador semiautomático –da instrucciones mediante voz– y cuándo”, explica Nieto.

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