“No esperaba que mis descubrimientos fueran tan extrapolables”, dice el Nobel, Erwin Neher

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Cuando Erwin Neher avanzó más que el resto en los canales de iones en los años 90, no pensó que su repercusión sería tal. Hoy, sus descubrimientos se traducen en más que un premio Nobel en la vitrina. Son dianas con las que acertar más a la hora de fabricar medicamentos que paren el alzheimer, por dar un ejemplo. No le pone fecha al fin de este mal porque “si supiera cuándo se va a descubrir, sería muy fácil” y al final, “las soluciones están dentro del cuerpo”. 

El experto visitó ayer la ciudad gracias a CorBi Foundation para dar una conferencia en la Domus, en la que valoró la iniciativa que invertirá en investigación e incidió en la necesidad que tiene la ciencia de ser respaldada por los estados y las empresas privadas cuando Europa camina por detrás de Estados Unidos en filantropía y los recortes hicieron mucho daño a lo que se mueve en los laboratorios. 

Neher señaló que la peor parte se la llevó la investigación básica porque “la aplicada está un poco más protegida y en esta otra está el origen de todo”. En su ponencia, el Nobel se fue a los 90 para contar cómo masticó lo que supuso una revolución en el conocimiento del sistema nervioso. En una segunda parte habló de cómo se trasladó esto al mundo de la farmacología y la biomedicina: “No esperaba que mis descubrimientos fueran tan extrapolables. Pensé que sería algo puntual”. 

Sin embargo, “su influencia es enorme y los canales iónicos son en la actualidad el objetivo de medicamentos. La industria farmacéutica está en pie de guerra porque ven unas posibilidades enormes”. Aún así, España mete la tijera con diferencia a Alemania, “donde han incrementado un 3% el gasto en conocimiento”. 

De ahí, la importancia de animar a los inversores privados e incluso a particulares como los que abandera el proyecto de biopsia líquida impulsado por Oncomet, de Santiago. En la financiación de filantropía, el país también está lejos de alcanzar unos niveles razonables, aseguraron desde la fundación. 

Por su parte, Neher desmenuzó lo que salió de su probeta: “Desarrollamos un método que permite medir la electricidad que pasa entre los iones 100 veces más rápido de lo que se hacía antes”. Con esta técnica, “la gente puede estudiar los canales en diferentes partes y los medicamentos están enfocados en estos”, señaló. 

Por eso, los fármacos han ganado en eficacia. Su investigación demostró que ciertas medicinas tenían efectos en los canales iónicos del corazón provocando arritmias y desde entonces, el servicio de salud pública de los Estados Unidos somete las soluciones a una serie de tests donde se comprueba si los efectos secundarios no afectan a estos canales en cuestión. 

El Memantine, principal tratamiento para disminuir los síntomas del Alzheimer, es uno de los que mejoró su eficiencia por lo que Erwin y su camarada Bert Sakmann lograron descifrar. 

trayectoria

Antes de estudiar Física, Erwin Neher fue consciente de su interés por los seres vivos y los problemas técnicos desde Secundaria. De ahí que las matemáticas y la física fueran sus asignaturas favoritas. De joven se dejó atrapar por la cibernética y la teoría Hodgkin-Huxley y en 1966 consiguió una beca para estudiar en los Estados Unidos.

En el laboratorio del doctor Lux conoció a su pareja de premio Nobel, Bert Sakmann, interesado en los mismos mecanismos de funcionamiento, los de las neuronas. A partir de ahí, se gestó un trabajo en equipo que los llevó al estrado en 1991 como referentes de la Fisiología  y la Medicina. n

“No esperaba que mis descubrimientos fueran tan extrapolables”, dice el Nobel, Erwin Neher