Barrios y parroquias consideran que el servicio de transporte ha empeorado

Bus Urbano Ferrol
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El nuevo servicio de transporte metropolitano que empezó a funcionar el día 1 de enero lo hizo con mal pie. Así al menos lo considera la mayoría de los representantes vecinales de los barrios y parroquias de Ferrol que aseguraron en la reunión mantenida con el concejal de Urbanismo e Mobilidade, Julián Reina, que el servicio ha empeorado en muchos casos con la nueva concesión.

En la zona rural la demanda es clara, explica el presidente de la agrupación de AAVV, Manuel Sendón, “nos faltan líneas”. Así, asegura que a excepción de San Felipe, que ha visto mejorada su situación con la llegada del servicio de buses a la zona, ninguna parroquia está contenta.

Pero más allá de las frecuencias de los autobuses o de que los horarios se ajusten a las necesidades de los vecinos, el transporte para los niños y jóvenes residentes en las parroquias y que cursan estudios en la ciudad es el principal problema que detectan ya desde que comenzaron las clases el pasado 8 de enero. Así, el autobús deja a los alumnos en las inmediaciones de la estación y en Joane, para tener que desplazarse a pie hasta Canido –estudiantes del Cruceiro y del IES Canido–, Esteiro –IES Saturnino Montojo– o incluso al IES Ferrol Vello.

Mejoras
Una vez conocida esta circunstancia, el edil de Mobilidade, Julián Reina, se ha puesto a disposición de los vecinos para poder coordinar la demanda con la Xunta. Como explicó el concejal, “máis alá doutras demandas, a situación dos nenos que non teñen parada cerca do centro educativo e que mesmo teñen que coordinarse para ir en taxi é unha preocupación de primeira magnitude”. Por eso, explicó que existe una total colaboración institucional tanto con la Xunta como con la empresa Alsa para solucionar este problema.

La situación cambiará, sin embargo, a partir del lunes. Así, la Dirección Xeral de Mobilidade ya ha recogido esta demanda y asegura que desde el día 13 los autobuses que llegan de la zona rural y que llevan alumnos a los centros educativos de Ferrol tendrán paradas próximas a los centros.

Aunque esta es la demanda más señalada a la que alude la agrupación vecinal de la zona rural, todas las parroquias aseguran tener algún problema, que trasladarán al Concello, que se ha comprometido a comunicar las reclamaciones a la Dirección Xeral de Mobilidade, responsable del transporte metropolitano. Entre estas se deja ver ya otro problema para los meses vacacionales, como que no figura en las líneas que se han dado a conocer ningún refuerzo a las playas en los meses de verano, una necesidad para facilitar el acceso de los vecinos de la ciudad a los arenales de la zona.

Desde las AAVV se recuerda que el problema genérico radica en que el Concello renunció en diciembre de 2018 a la gestión directa del transporte, como le correspondería por el número de habitantes. Pero, una vez que es la Xunta la que asume las competencias, no entienden por qué no se han mantenido contactos con las entidades vecinales o el propio Ayuntamiento para conocer las necesidades reales.

Supresión de servicios
La zona urbana no sale mejor parada en las conexiones del transporte metropolitano que presta por primera vez la empresa Alsa. 

La Asociación de Vecinos de Caranza ha sido de las primeras en mostrar su rotundo malestar con el nuevo servicio.

Su presidenta, Mapi Rodríguez, planteó sus quejas no solo por los folletos informativos sobre las líneas –el tamaño de la letra es una queja generalizada, ya que apenas se pueden leer las líneas y los recorridos– sino por lo que consideran más importante, que hayan desaparecido líneas. No duda en asegurar que Caranza “perdió calidad en un 90%”, ya que no cuenta ahora con el servicio de primera hora de la mañana, a las 06.20 horas, que unía el barrio con el centro y que permitía acudir a los trabajadores en servicio público. La línea de Caranza al Arquitecto Marcide a las siete de la mañana tampoco existe ahora y aunque se ha conseguido que el servicio de transporte público llegue al Hospital Naval ha sido a costa, dice la representante vecinal, “de que antes teníamos un bus a la residencia cada hora y ahora, cada dos”. 

La AVV de Caranza culpa al gobierno de Jorge Suárez de no haber asumido la gestión del transporte y a la Xunta de no haber abordado las necesidades de los vecinos antes de poner en marcha el transporte metropolitano.

 Ayer mismo, la presidenta de la entidad, acompañada del edil de Urbanismo, mantuvo un encuentro con responsables de Alsa, que aclararon que el pliego no exige ningún bus en esa ruta antes de las siete menos cuarto, por lo que sería la Xunta la responsable de la supresión. A lo que sí se comprometió la empresa es a ajustar el horario del bus que se dirige a la residencia, de modo que permita estar a los trabajadores del Marcide, Leixa o CAMF a las ocho de la mañana en sus puestos de trabajo. La decisión requeriría, de todos modos, la autorización de la Xunta.

En este sentido, Reina destacó que las prioridades para mejorar el servicio son, además del bus para los estudiantes de la zona rural, la recuperación del servicio de las 06.20 horas de Caranza y el cambio de horario del bus que lleva a trabajadores a la zona de la residencia, y así se lo ha hecho llegar a la Dirección Xeral.

Además de Caranza, también desde otras entidades han llamado la atención sobre unos servicios que no son lo buenos que se esperaba. Desde la Asociación Veciñal de Canido se hizo público que se considera que “se ten perdido a oportunidade de mellorar e gañar funcionalidade nas liñas cuns traxectos circulares con intercambiadores, co uso da estrada de Catabois para vertebrar o eixo centro-Canido-Catabois-Hospitais”.

Entre otras demandas de asociaciones vecinales de la zona urbana se incluye la queja de que gran parte de la carretera de Catabois está sin líneas o que los autobuses que realizan los trayectos hasta el Arquitecto Marcide o el Naval casi parece “rutas turísticas” debido al largo recorrido que realizan.

Barrios y parroquias consideran que el servicio de transporte ha empeorado