El Turquesa, de patrullero de la Royal Navy a pesquero gallego

Cedeira faro punta candieira
|

La localización el pasado mes de junio del pecio de un bou coruñés, el Turquesa, en Punta Candieira, Cedeira, me llevó, tirando del hilo, a la verificación de la crónica naval de un pequeño guerrero de increíble historia. Acabó como un modesto pesquero gallego un viernes de Pascua con el mar en calma, varado a escasa distancia de la costa, con mucho misterio, y una gran tragedia. Todos sus hombres, 12, muertos. Pero antes fue un patrullero de la Royal Navy construido en Escocia que participó en la Primera Guerra Mundial; un mercante abastecedor de armas de contrabando a los anarquistas de la revolución de Asturias de 1934, desde Santander. Un bou artillado usado en la guerra civil dentro de la flota nacional en la base de Ferrol. Y presente en el listado de la flota de apoyo a los submarinos nazis en Galicia en la II Guerra Mundial. Cinco veces le cambiaron de nombre. No se puede decir que en su carrera naval faltó la aventura.
El Turquesa, según los datos oficiales se hunde el primero de mayo de 1941 en Punta Candieira, Cedeira. El pecio, como pude comprobar, está cerca de la costa, a cuatro metros de profundidad, y de hecho su armador logró sacar algunas de las piezas con ayuda de la Armada tras el siniestro, que guarda en su casa de Santander su hijo. Su vida náutica estuvo marcada por continuos pasos de la actividad militar a la pesca, quizás nunca pudo evitar la vocación de su nacimiento como pequeño barco de guerra inglés. Me puso sobre la pista de este siniestro en Madrid Juan Palencia Garrido-Lestache, antepasado de aquel francés Lestache pionero de los molinos de mareas en Galicia, dueño de los ingenios de Xuvia, abastecedores de la Real Armada en tiempos de Carlos III. Juan Lestache, hombre de gran capacidad empresarial, consigue establecer importantes fábricas de harina (1775), papel (1787) y curtidos (1793), todas a orillas del río Xuvia, en Narón; adquiriendo carta vitalicia de vecindad y abundante estirpe. Por medio de mi amigo Garrido-Lestache localicé a Antonio Seoane en Santander, hijo de su antiguo armador del mismo nombre. Me indicó la ubicación del pecio, ya que su padre en su día había logrado retirar abundante material del mismo, entre él el ancla, que él conserva. En la memoria familiar se conoce como La Turquesa y el mar en estos años ha causado importantes daños en su casco. El señor Seoane sabía que había sido un barco de la Armada, con un cañón a proa, en desuso, y comprado por su padre en subasta en los años 40. Creía que había sido construido en Dundee, Escocia. Pero indagando en su vida activa descubrí datos que lo convierten en un testigo privilegiado de su tiempo, involucrado en los principales conflictos bélicos del siglo XX.
Es un bou pesquero a vapor de 197 toneladas, construido en 1900 en Aberdeen, Escocia, y sirvió en 1915 de patrullero de la Primera Guerra Mundial, dentro de la Royal Navy como Lune. En 1929 fue abanderado en Estaña como Mamalina Nº 2; poco después lo adquiere la Compañía Carranza y lo rebautiza Turquesa, en 1932. En 1934 lleva armas de contrabando a Asturias, siendo detenido en una famosa operación de alijo, e incautado con todo su cargamento. Participa pues en la insurrección de Asturias, en este intento de llevar desde Santander armas a grupos de rebeldes anarquistas levantados contra la República. Un levantamiento aplastado con saña por las tropas del general Franco, dos años antes de otro famoso alzamiento en el que se sumó al bando “rebelde”. Es llevado el barco a Ferrol, tras la requisa, donde queda amarrado pendiente de trámites judiciales. Artillado y militarizado en Ferrol en 1936, como muchos otros bous, vigila nuestras costas en la pobre Armada del bando nacional en la guerra civil, con la misión sobre todo de controlar la  base naval. Desarmado en 1939 y subastado, es rebautizado como Castillo Farnés, pero recupera el nombre Turquesa en 1941. Propiedad de Antonio Seoane, se usa como bou de pesca. Salía de A Coruña, con buen mar, según recordaba su último dueño, un viernes santo. En el siniestro de Cedeira murieron 12 marineros gallegos, todo el rol. Según los datos ingleses, el Lune fue construido en casco de acero por Duthie Montrose en Aberdeen, Escocia, para Palatine SF Co. Ltd, Grimsby, GY1143. El Lune era en 1914 de W.W. Crampin, Grimsby. Requisado en enero de 1915 y convertido en cañonero para la defensa de la costa, retorna a sus propietarios en 1919. Lo adquiere en 1920 Roulette Steam Drifter, Trawler & Fishing Co. Ltd, de North Shields. Más tarde lo adquiere la Sociedad Anónima Mamelina de San Sebastián y los renombra Mamelina Nº2. En 1932 pasa a J.L. Carranza, de San Sebastián renombrado Turquesa.
Pero además de estos precisos datos, existe otro aspecto de gran interés en el tramo final de las derrotas y travesías de este curioso patrullero pequeño pero matón. El Turquesa se incluye en el listado de barcos habilitados en la Etrape Spanien, el plan de abastecimiento de las flotillas alemanas en España en la II Guerra Mundial. Y su pérdida fue en el “Punkt Anton”, en Punta Candieira, uno de los dos lugares conocidos de la red como avituallamientos de la Kriegsmarine, la Armada de guerra alemana. Su vida útil, número de tripulantes, fin e incluso su origen escocés guarda asombrosas similitudes con barcos de esta red como el Pacífico y Océano Atlántico. Los tres bous usados por la flota nacional. ¿Fue hundido por su apoyo a la red nazi de abastecimiento? Su vida como pesquero es demasiado corta y el siniestro sucede con el mar en calma. Supuestamente, según la versión oral de la familia, por algún defecto del casco. No se entiende un varamiento tan cerca de la costa, con el pecio a cuatro metros de fondo y una marinería y un barco que durante décadas habían surcado aquellas aguas, en paz y en guerra. Como barco de guerra, mercante y pesquero.

El Turquesa, de patrullero de la Royal Navy a pesquero gallego