Lágrimas para el centenario

campo de A Malata, empieza un partido de fútbol entre el Racing y el Atlético Baleares
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Aún está lejos el Racing de dar el nivel que se requiere para competir con cierta solvencia en Segunda B. Y más si el que tiene enfrente, como le pasó en la jornada de ayer, es el líder del grupo 1, un Atlético Baleares que dio en A Malata una exhibición de solidez y eficacia para llevarse los tres puntos. Fue el triste colofón a la jornada posterior a la celebración del centenario de la entidad que, en vez de culminarse con una victoria que sería un auténtico regalo, en realidad le trajo una derrota que lo introduce en un clima de cierta preocupación de cara al futuro.

Empezó el partido como si se jugase a cámara lenta. El líder, el Atlético Baleares, apostó porque el juego estuviese controlado en todo momento. Y el Racing, aunque trató de llevar la iniciativa, no fue capaz de encontrar resquicios en el entramado defensivo de un rival que si destaca por algo es por su solidez. Incluso, en ocasiones, parecía preocuparse más por no desorganizarse para no permitir a su adversario montar una de las contras que tanto peligro le permiten hacer.

Con el paso de los minutos, el Racing pareció aumentar el nivel de su juego y empezó a plantarse con más facilidad en los aledaños de la portería visitante. De hecho estuvo a punto de adelantarse en el marcador con un cabezazo de Rodellar tras un saque de esquina que el portero Manu Herrera fue capaz de despejar con bastantes apuros. Y, aunque el cuadro verde dispuso de algunas opciones más, su rival demostró, con su mejor ocasión del primer tiempo, que cualquier ocasión suya iba a ser sinónimo de peligro, como pasó con el cabezazo fuera de David Haro tras un centro desde la banda derecha del ataque visitante.

Sentencia

Con el comienzo de la segunda parte dio un paso adelante el Atlético Baleares y, a pesar de que eso supuso dejar algunos espacios que el Racing estuvo cerca de aprovechar, su eficacia resultó máxima. Poco menos de cinco minutos tardó el cuadro insular en traducir en dos goles sus llegadas a la portería racinguista –el primero, obra de Villapalos que, tras controlar la pelota con la mano, remachó al fondo de la portería local; el segundo, en una contra que el lateral Luca Ferrone culminó con un disparo que el meta Diego Rivas despejó para que Iturraspe lo remachase–, así que el encuentro quedó visto para sentencia.

El partido, a partir de ahí, se jugó de la manera que el Atlético Baleares quería. Pertrechado en su parcela defensiva ante un rival que apenas dio síntomas de ser capaz de generar peligro, el cuadro insular sí lo ocasionó cada vez que fue capaz de salir a la contra. Así llegó el tercer gol, en el que Gabarre remachó un pase desde la izquierda, y a punto estuvieron de llegar algunos más.

Con los tres cambios que introdujo de cara al tramo final del partido –salieron los desafortunados Álex López y Dani Abalo, además de Pablo Rey–, el Racing buscó la heroica para tratar de recuperar opciones para luchar por hacerse, al menos, con algún punto. Un disparo de Joselu al larguero, en una acción individual, fue la mejor ocasión que tuvo el equipo ferrolano para hacerlo. Sin embargo, las cosas no estaban ayer a favor de la escuadra de la ciudad naval, que se quedó con una derrota que duele especialmente por la manera en la que se produjo y que, sobre todo, le recuerda que para salvarse necesita mejorar.

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