Ferrol pierde otro estacionamiento tras el cierre del parking de Porta Nova

Tras dos prórrogas, el estacionamiento de Porta Nova fue tapiado ayer y deja de prestar servicio al barrio de O Inferniño | jorge meis
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Tras más de 20 años de actividad vinculada especialmente al centro comercial Porta Nova y a los residentes en el barrio de O Inferniño, el parking subterráneo de las instalaciones municipales cerró ayer sus puertas de forma definitiva o al menos hasta que una nueva corporación municipal decida recuperarlo, como se han comprometido a hacer tanto desde el grupo que gobierna como desde el partido mayoritario de la oposición, el PP.


Sin embargo, la situación no es nueva y tras años de problemas originados por la situación crítica de la empresa que gestionaba las instalaciones, Porta Nova Park, y denuncias por parte de los trabajadores de su situación laboral –no cobraban un salario y en los últimos años han recibido únicamente lo obtenido por los importes de los abonados–, el ejecutivo local no ha conseguido rescatar la instalación como era su pretensión ni trasladado su gestión a otra empresa, debido, especialmente, a la deuda existente con la seguridad social por parte de la adjudicataria, que asciende a más de 120.000 euros.

Tras dos aplazamientos, en enero y febrero, e intentos in extremis de mantener abiertas las instalaciones, ayer se procedió al cierre definitivo que se tradujo en un tapiado del acceso, ya que los cuatro trabajadores con los que contaba el parking y que custodiaban el aparcamiento, se han quedado en el paro, a la espera de que, en el plazo de un año que es el que marca la ley para que puedan ser subrogados, puedan volver a su puesto de trabajo si otra empresa se hace cargo de las instalaciones.


El descontento de los trabajadores con el ejecutivo de Jorge Suárez es manifiesto y esperan que, como explicó Javier López, uno de los trabajadores, “un nuevo alcalde solucione el problema”. Entre tanto recibirán su subsidio de desempleo y la indemnización, aunque apuntan que este mes ya no han cobrado nada y que hasta mayo no recibirán el paro de abril, por lo que quedan en una situación precaria.


En la mañana de ayer, en torno a las 13.00 horas, tuvo lugar el cierre oficial con la presencia del administrador concursal abogado de la empresa que fue el encargado de entregar a los trabajadores el papeleo pertinente.


El parking deja, además, a un barrio como el Ensanche A sin aparcamiento y más de 100 abonados ya han abandonado las instalaciones. En el interior del estacionamiento quedaban todavía ayer en torno a cuatro vehículos, un Porsche en venta, un dos caballos y dos Opel, alguno de ellos abandonado desde hace años y que tendrá que ser retirado. Por eso, el tapiado deja una entrada con madera para que los coches puedan abandonar las instalaciones.


Con el parking de O Inferniño se pierden en torno a 350 plazas de aparcamiento, que vienen a sumarse a las algo más de 100 plazas desaparecidas con la clausura el pasado agosto del parking de la plaza de Armas. Siguen en funcionamiento, sin embargo, otros tres estacionamientos –plaza de España, Cantón y mercado–para suplir la demanda.

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