La caída de actividad en el naval australiano apremia la construcción de buques logísticos

bac cantabria /
|

La industria de la construcción naval militar se ha colado de lleno, como suele suceder aquí, en la campaña para las elecciones que Australia celebrará el próximo día 7 de septiembre. El laborista Kevin Rudd, que era el primer ministro cuando se firmaron en 2007 los contratos con Navantia para los programas AWD y LHD, acude a la reelección en un momento crítico para el sector, que busca soluciones para un próximo vacío de ocupación que pondrá en peligro unos 3.000 empleos.
En plena campaña electoral, Kevin Rudd ha prometido que se adelantará la puesta en marcha del programa de construcción de los dos buques logísticos que, por otra parte, son una necesidad perentoria para la Royal Australian Navy (RAN). Se barajaba hasta ahora tomar una decisión al respecto a lo largo del próximo año y que el primer barco se entregase hacia 2017, si bien estas previsiones, siguiendo los nuevos planes, se corregirían para que estuvieran listos entre los años 2015 y 2016.
Es una cuestión de gran interés para Navantia, que se configura como el socio natural de los australianos en este proyecto. Como se sabe, el Buque de Aprovisionamiento de Combate (BAC) “Cantabria” de la Armada Española está desplegado desde el pasado mes de febrero  con la RAN, participando en diferentes maniobras, lo que ha permitido a los australianos comprobar de primera mano las ventajas de este modelo. En la reciente revisión del Libro Blanco de la Defensa de aquel país se hacía constar, de hecho, que el “Cantabria” está cubriendo las necesidades logísticas de la RAN mientras el HMAS “Success” está en proceso de revisión.
Los australianos tienen que sustituir urgentemente el HMAS “Success” y el HMAS “Sirius”, dos buques viejos y que actualmente no están operativos. En el Libro Blanco también se apunta que las opciones para renovar las capacidades logísticas de la flota son construir en los astilleros australianos, una solución mixta como la que se ha utilizado con los LHD  –con parte de la construcción en España y parte en Australia–, contratar la totalidad del programa en el extranjero e, incluso, recurrir a un “leasing”. A tenor de por dónde está discurriendo el debate electoral, todo apunta a que será alguna de las dos primeras alternativas la que se adopte, puesto que el nuevo Gobierno aspira a mantener el nivel de empleo de la industria naval militar con este programa.  
Los dos focos más importantes del sector son Adelaide, donde se están construyendo los destructores AWD, y Melbourne, donde se ocupan de la última fase de la construcción de los LHD. La promesa de Rudd ha encontrado una buena acogida en Adelaide, mientras que en el Este han criticado que ya será tarde. En pocos meses allí entregarán el “Canberra” y después se ocuparán de terminar el LHD “Adelaide” –que a final de año viajará desde Ferrol– , pero estiman que el trabajo se acabará a finales de 2014 y que un millar de personas pueden perder su empleo solo en ese astillero.

La caída de actividad en el naval australiano apremia la construcción de buques logísticos