Al Gobierno de Sánchez le va llegando la hora de elegir: ERC y Bildu o Ciudadanos

La ministra portavoz y de Hacienda, María Jesús Montero, en el Congreso | AEC
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Una vez superado el primer trámite parlamentario de los Presupuestos, con el rechazo a las enmiendas de totalidad, llega la hora de que el Gobierno de Pedro Sánchez tenga que elegir entre la vía que le ofrece Cs u optar por la que empuja Podemos (ERC y Bildu), que desagrada a unos cuantos barones del PSOE.

El Ejecutivo consiguió sacar adelante este primer trámite con una mayoría sin precedentes y parece que sin sudar demasiado, pero el malabarismo político no le va a servir para levantar los vetos cruzados de ERC y Ciudadanos, que no solo se declararon incompatibles, sino que además el partido de Inés Arrimadas pone ahora condiciones para frenar “los chantajes separatistas”, a cambio de su voto a favor.

Quedan tres semanas por delante para negociar –el dictamen de la Comisión de Presupuestos se debatiría y votaría entre el 30 de noviembre al 3 de diciembre–, pero por mucho empeño que le ponga Sánchez en mantener a Cs y a los independentistas en el mismo barco, no va a ser posible.

Podemos está tirando fuerte de los socios de investidura para sacar de la ecuación a la formación naranja, mientras que Arrimadas sigue jugando al papel de la utilidad y de la moderación, como hizo desde que sustituyó a  Rivera y se desencadenó la pandemia.

Tiene todo el interés en poder apoyar los Presupuestos, como antes respaldó las prórrogas del estado de alarma, pero esta semana metieron presión con condiciones exclusivamente políticas.

Quizá lo haya hecho para acallar críticas externas e internas, incluida la de Rivera, que sacó la cabeza para criticar los últimos apoyos que Cs prestó al Ejecutivo y que tachó de “indigno”.

Sea por el motivo que sea, la líder naranja exige retirar la enmienda de la ley educativa que, según ella, margina al castellano en los territorios con lengua propia y el compromiso por escrito de que no habrá un referéndum de autodeterminación en Cataluña, son las dos exigencias con las que reorientó su estrategia.

La polémica sobre la reforma de la ley educativa, una de las cosas que marcó la semana política y cuya tramitación se aceleró, se votará en el pleno del jueves.

 

Barones

El otro frente de choque entre los partidos ha sido el hecho de que EH Bildu adelantara su voto afirmativo a los Presupuestos, salvo sorpresas, lo que aparte de irritar al PP, Vox y Cs, enfadó también a los barones socialistas, como el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, para quien ver a Otegi siendo clave para los Presupuestos le produce dolor y náuseas.

También le causó desagrado al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, quien criticó que Pablo Iglesias les esté obligando a “comulgar con ruedas de molino” y a la secretaria general de los socialistas andaluces Susana Díaz, mientras que el presidente aragonés, Javier Lambán, se decantaba a favor de un acuerdo presupuestario con Cs.

De momento, el Gobierno del PSOE de Navarra ya dio ayer un paso para asegurarse la aprobación de los Presupuestos de la comunidad foral al firmar un acuerdo con la formación abertzale, y lo hizo después de una visita del presidente, que para algunos es una pista evidente de por dónde se inclinará la balanza.

En todo caso, la suma de la investidura es mayor que la vía de Cs y aparentemente más estable para los intereses de Sánchez.

La semana deja también un revés para el Gobierno del PP y Cs en Andalucía, cuya estabilidad depende de Vox, al igual que en Murcia y Madrid, al presentar el partido de Santiago Abascal una enmienda de totalidad.

Abascal aseguró durante el debate de la moción de censura, el pasado 22 de octubre, que no se tomaría la revancha por el duro ataque de Casado contra Vox y que no peligraban los gobiernos autonómicos que dependían de su respaldo. Veremos si va de farol con esta enmienda.

Al Gobierno de Sánchez le va llegando la hora de elegir: ERC y Bildu o Ciudadanos