El Concello abre la puerta a que la pérgola de San Francisco sea terraza

Pérgola de los jardines de San francisco
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La pérgola en los jardines de San Francisco, la pajarera del Cantón o las esculturas de Capuchoncito  y el Marqués de la Ensenada fueron las herencias urbanísticas más candentes y quizá más cómicas con las que se encontró el nuevo gobierno local cuando entró en el edificio de la plaza de Armas en junio. Las estatuas, muy criticadas en su momento por el coste y aspecto pero cuya personalidad en Twitter ha limado asperezas, se quedarán de momento donde están, aunque no se descarta un futuro para el pequeño cofrade alejado de la calle Real y más próximo al atrio de San Julián. La pajarera del Cantón, recuerdo del diseño pasado del jardín, en ningún caso va a tener pájaros, y la estructura de los jardines de San Francisco, que iba a ser terraza pero después no, puede que recupere sus usos previstos para la hostelería. Debajo, en la cuesta de Mella, el futuro museo de la ciudad también aguarda para llenarse de contenidos.
El gobierno de Rey Varela negoció con el Parador de Turismo para que mantuviera su oferta hostelera en la ciudad a cambio de ofrecerle una nueva alternativa con la instalación de una terraza en el jardín. Con cargo al Plan Urban, y con la misma estética que el acceso al museo de la cuesta de Mella, se construyó una estructura en parte acristalada y en parte al aire libre. Los usos para esta pérgola quedaron frenados con el cambio de gobierno, puesto que desde Urbanismo se interpretaba que los fondos europeos no podían cubrir una obra con beneficio privado. Así que si el Parador tenía intención de solicitar una terraza, la respuesta iba a ser negativa. Pero en el jardín quedó ese espacio vacío, sin que se le haya podido encontrar todavía un uso útil. Pasados los meses se abre otra posibilidad. El gobierno estudia, aunque todavía no es una decisión en firme, dejar la pérgola fuera de las certificaciones del Plan Urban y devolver lo que se haya pagado desde la Unión Europea por su construcción. Quedaría así libre para darle un uso tanto público como privado. En este último caso habría que ver con qué fórmulas y con qué coste económico se podría ceder y esto incluiría, otra vez, al Parador dentro de las opciones.
La pajarera vivió un espejismo de actividad con la intervención de la compañía de danza Pisando Ovos, que desarrolló allí uno de sus espectáculos. El Concello baraja un posible destino cultural, pero no está claro si tiene las condiciones adecuadas para albergar con garantías, por ejemplo, una exposición. Una churrería o un pequeño café son también algunas de las ideas para otro espacio muerto que, de momento, permanece como una escultura. Lo que sí se sabe es que pájaros no va a tener.
Y en la cuesta de Mella quedó casi a punto el espacio museístico y el criticado ascensor-mirador, que salva la altura de la muralla pero cuya vista es igual a la que se puede tener desde los propios jardines. El alcalde anunció para los bajos un museo sobre la historia obrera de Ferrol pero con el tiempo el proyecto se ha ido convirtiendo en un espacio para conocer el devenir de la ciudad y, según los últimos avances de la concejala de Patrimonio, Rosa Méndez, tendrá un especial protagonismo el Ferrol anterior al siglo XVIII, menos conocido pero también con relevancia patrimonial. El edificio en sí, también del Plan Urban, está acabado y con los últimos retoques. Se instalarán vitrinas y elementos que tendrán que ser llenados de contenidos. También se van a instalar alarmas y cámaras de seguridad ante el riesgo de robos o actos de vandalismo.

El Concello abre la puerta a que la pérgola de San Francisco sea terraza