La facturación de las tres cofradías de la ría cayó un 15% en una década

marisqueo as pias
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Las tres cofradías de la ría –Ferrol, Barallobre y Mugardos– facturaron en 2014 por primera venta de producto fresco 4,08 millones de euros, unos ingresos que, si bien son más altos que los del año anterior, distan mucho de los que se alcanzaron hace exactamente una década, en 2004, cuando ascendieron a 4,81 millones, es decir, un 15% más.
La regla no es aplicable a los tres pósitos por igual. Por ejemplo, en Ferrol, en gran medida, y Mugardos, la facturación es ahora más baja que entonces. En la primera de ellas, el descenso ha sido considerable. Así, en el año 2004 la rula de Curuxeiras ingresó 3,22 millones de euros por los 455.000 kilos de marisco y pescado de las diferentes especies que se vendieron en fresco, mientras que en el ejercicio pasado se despacharon 313.500 kilos por 2,2 millones, es decir, un tercio menos.
En Mugardos la caída no fue tan acusada, aunque sí refleja una depreciación del producto que se vende en lonja. En 2004, el pósito ingresó cerca de 290.000 euros por poco más de 19 toneladas de marisco; una década después, los 23.000 kilos que se despacharon generaron casi 250.000 euros. El precio medio  también cayó, y más de un 30%. Hace diez años era superior a los 15 euros el kilo, mientras que en 2004 no alcanzó los 11 euros.

la excepción
La comparativa es, sin embargo, favorable para la cofradía de Barallobre, que el año pasado batió su mejor registro histórico de facturación al superar los 1,6 millones de euros pese a no ser el año en el que más marisco se puso a la venta en su lonja y depuradora, dato que revela que el producto subastado en fresco ha  disfrutado de una valoración más alta.  
De este modo, las cifras económicas alcanzadas por el pósito fenés mejoran no solo las de hace una década, cuando se ingresaron cerca de 1,3 millones de euros, sino también las del ejercicio anterior, en el que se rozó el millón y medio de euros.
La cofradía de Barallobre cuenta con un elemento decisivo en el incremento del valor del producto, la depuradora, que, además, permite que una parte del marisco que extraen sus socios no vaya a parar a manos de intermediarios y centros de depuración, casi todos ellos localizados en el sur de Galicia. De hecho, y a diferencia de lo que ocurre en la lonja de Ferrol la mayor parte de las semanas, en la de Fene se puede comprar directamente el marisco, una vez que este reduce a parámetros de zona A los niveles de contaminación microbiológica.
Como se recordará, la entrada en servicio de las bateas no garantiza siempre que el marisco retorne a las rulas con los niveles que permiten su venta directa.

La facturación de las tres cofradías de la ría cayó un 15% en una década