Despiden al sargento fallecido en Afganistán con elogios a su labor

1. el príncipe saluda militarmente tras imponer la cruz al mérito militar con distintivo rojo a título póstumo a david fernández / 2. el ministro de defensa, pedro morenés, inclina la cabeza al paso del fér
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El sargento David Fernández Ureña, muerto en Afganistán cuando trataba de neutralizar un artefacto explosivo, fue despedido ayer durante el funeral presidido por el Príncipe de Asturias, celebrado en el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros de Zaragoza en el que estaba destinado.

El principe presidió
el funeral y depositó sobre el féretro la Cruz del Mérito Militar

En el funeral, al que también asistió el ministro de Defensa, Pedro Morenés, don Felipe dio el pésame a la novia, la madre y los cinco hermanos del militar y depositó sobre el féretro cubierto con la bandera de España la Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo concedida al sargento a título póstumo.

A las honras fúnebres, celebradas en el patio de armas del acuartelamiento Sangenis, sede del regimiento, también asistieron la presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, el jefe de Estado Mayor de la Defensa (Jemad), almirante general Fernando García Sánchez, y el jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), general de Ejército Jaime Domínguez Buj, entre otras autoridades.

El arzobispo general castrense destacó el buen corazón y la entrega del militar

Los momentos más conmovedores de la ceremonia se produjeron mientras sonaban los acordes de “La muerte no es el final” y cuando el coronel del regimiento, Antonio Navarro, entregó la condecoración, la bandera española doblada que cubría el féretro y la boina de Pontoneros a la novia y a la madre del militar.

 

vocación

En la homilía, el arzobispo general castrense, Juan del Río, lamentó la muerte inesperada del sargento, de quien destacó su buen corazón y vocación y entrega como militar.

Además, compartió el dolor que en estos momentos siente su familia y subrayó que para un militar la muerte “no es un tabú” porque han sido educados para asumir su propia entrega como precio de la seguridad, la libertad y la defensa de su país que hoy, en la complejidad de la globalización, se juega a muchos kilómetros de distancia, en el caso del sargento, en Afganistán. “Uno de nuestros soldados, un centinela de la paz al que le sorprendieron las garras de la guerra para que otros tuviéramos seguridad, libertad y estabilidad en el mundo”, dijo el arzobispo. “Él fue un hombre leal”.

La incineración
de los restos del fallecido tendrá lugar en Granada

El sargento David Fernández Ureña, experto en desactivación de explosivos, de 35 años, murió el pasado viernes al estallar un artefacto improvisado cuando realizaba labores de reconocimiento en la ruta OPAL, entre las localidades de Qala i Naw y Darra i Bum.

Natural de Bilbao, soltero y sin hijos, ingresó en el Ejército en el año 2000 y desde 2008 estaba destinado en el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros de Zaragoza.

Los restos fueron trasladados el sábado a Zaragoza desde Afganistán en un avión T-22 del Ejército del Aire, después de que sus compañeros le despidieran en sendas ceremonias oficiadas en las bases Ruy González de Clavijo de Qala i Now y en la Base Aérea de Apoyo Avanzado de Herat. La capilla ardiente quedó instalada a medianoche de ayer en el Regimiento de Pontoneros y las exequias e incineración de sus restos se oficiarán en Granada, de donde era natural su familia y donde el militar residió casi toda su vida.

La muerte del sargento David Fernández Ureña eleva a un centenar el número de víctimas de la misión española en Afganistán desde que comenzó su despliegue en 2002.

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