Pemex se dota por primera vez de barcos con estas características

Botadura del BAP Orgullo Petrolero em Navantia Ferrol
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El jefe de Pemex para el programa BAP, Maximiliano Córdova, aseguró ayer que según la información de la que dispone la petrolera mexicana no tiene intención de vender los buques que construyen Navantia y Barreras. Salía así al paso de las informaciones que en los últimos meses han apuntado a que la compañía estaría negociando, debido a su mala situación económica, la venta de los barcos y su posterior alquiler para cumplir su función.
Los BAP son buques diseñados para alojar a casi 700 personas –608 huéspedes y la tripulación– y funcionar como un hotel para las personas que trabajan en las plataformas de extracción de petróleo en el Golfo de México. Según destacó ayer Maximino Córdova, estas unidades representan una innovación importante para la actividad de Pemex, que ya no tendrá que realizar frecuentes traslados de trabajadores desde tierra a las plataformas, cubriendo una distancia  de cincuenta millas náuticas, y permitirán mantener al personal de manera más continuada en su puesto.
Preguntado por los periodistas sobre las posibilidades de futuros contratos de Pemex con astilleros gallegos, el responsable señaló que en el momento en el que se negoció y cerró el contrato de los dos floteles “había otro panorama”. Aunque aseguró que “queremos seguir adelante y traer más proyectos”, reconoció que “la situación económica no es la misma” y aludió a la caída del precio de la mexcla mexicana de crudo, que hoy es un 70% más barato que cuando se decidieron los encargos.
Realizó también declaraciones ante los periodistas Antonio Sánchez, jefe del programa de Navantia, que agradeció el esfuerzo de los trabajadores y señaló que quedan por delante once meses de tarea. “Pero vamos a cumplir, vaya eso por delante”, enfatizó.

plazos
En el inicio del programa BAP surgieron problemas por un retraso en los trabajos que Navantia va camino de subsanar para llegar a la fecha final a tiempo. Cuando apenas habían pasado cuatro meses desde el corte de chapa, que se produjo el 22 de mayo, la empresa aseguró que se habían acumulado tres de retraso y desvió a Puerto Real la construcción de ocho bloques.
Fue otra circunstancia que motivó las protestas tanto de los trabajadores del naval de la ría como de la propia Xunta. Los primeros han reiterado también el incumplimiento de las promesas en cuanto a la ocupación: se anunció un millar de empleos para las auxiliares y en ningún momento han llegado a 400.

Pemex se dota por primera vez de barcos con estas características