Ferrol es la ciudad gallega que cuenta con mayor índice de envejecimiento

Personas mayores por el centro
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La Policía Local encontró este fin de semana en un piso del Ensanche el cadáver de un octogenario que llevaba varios días muerto y, la semana anterior, el de una mujer fallecida en Caranza hacía días. Esta situación, que se repite con cierta regularidad, vuelve a llamar la atención sobre los riesgos de la soledad a edad avanzada. Los indicadores estadísticos son pertinaces en mostrarnos un futuro en el que cada vez seremos más viejos y un presente en el que aumentan los hogares compuestos en su integridad por personas mayores de 65 años. En Ferrol, según los datos de la Encuesta Estructural a Hogares publicada por el Instituto Galego de Estatística, esta situación se da en un 30,78% de los domicilios. Es un dato referido a 2017 y que incrementa considerablemente el de los años anteriores. Además, la edad media en los hogares unipersonales se sitúa en 65,95 años.

Es precisamente la Policía Local la que suele tener un conocimiento de primera mano de las situaciones de riesgo. A veces porque avisan los vecinos, y también porque hacen seguimientos cuando detectan posibles situaciones de abandono. Entonces ponen el caso en conocimiento de los Servicios Sociales, que toman cartas en el asunto. Pero no siempre funcionan las alarmas del entorno o de los servicios sociales y surgen casos como los de los fallecidos de estos días (dos en Ferrol, pero cinco en Galicia). El coordinador local de la Policía, José Antonio Chao, explica que son casos que se repiten periódicamente, sin que se perciba un incremento notable respecto a otros períodos.

En la actualidad hay planes específicos para los mayores con soporte municipal y también autonómico. Uno de los más importantes es el servicio de teleasistencia domiciliaria, que se presta a través de la Cruz Roja. Tiene un presupuesto local para este 2019 de 48.400 euros. Puede alcanzar hasta a 200 personas pero, según explican desde el Concello, no se ha llegado a esa cifra y no hay lista de espera. Cruz Roja atiende también a través de un acuerdo con la Xunta y de forma privada. A principios de este año prestaba este servicio a casi 600 personas en la ciudad. Esto implica hacer un seguimiento individualizado de los usuarios, recordarles citas médicas y la toma de medicamentos, tener contacto periódico para prestar apoyo emocional, contar con un dispositivo que se aprieta en caso de emergencia o la instalación de detectores de humo y gas, de cierre y apertura de puertas o la custodia de llaves.

La Concellería de Benestar Social quiere además impulsar el voluntariado que se realiza en acompañamiento de las personas mayores. No supone una actividad terapéutica propiamente dicha pero permite paliar la soledad y tener un seguimiento de las circunstancias de cada persona.


Los comedores sociales (en Canido, Esteiro, San Pablo y Río Xuvia) sirven también para tener contacto con otros vecinos, al igual que el programa Xantar na Casa, coordinado con la Xunta, que lleva semanalmente las comidas a 15 hogares y que se espera que se amplíe pronto en cinco plazas más (se solicitó en marzo). Los programas de atención a la dependencia ofrecen también la posibilidad de comprobar las condiciones de vida de cada uno y notar las ausencias.
La Memoria de Cáritas de 2018 en la Diócesis de Mondoñedo Ferrol alertaba también del elevado grado de envejecimiento en esta área y del aislamiento al que lleva, sobre todo en zonas rurales peor comunicadas. De hecho, el 10% de sus fondos de acción social lo dedican al programa para personas mayores del rural “Vivir na casa” y, dentro de sus labores de acogimiento, tienen a ocho con asistencia sociosanitaria en domicilio.

Proyección demográfica
Las perspectivas para los próximos años indican que esta situación se agravará. Las proyecciones de población a corto plazo que publica el Instituto Galego de Estatística muestran que en Ferrolterra (Ferrol, Eume y Ortegal), el índice de envejecimiento pasará de 184,5% a 234,9% en diez años. Este indicador muestra la relación entre la población mayor de 64 años y la menor de 20, expresada en porcentaje. Es decir, el número de personas de 65 años o más por cada 100 menores de 20. Así, en el 2029, en las tres comarcas, habrá más del doble de mayores de 65 que menores de 20. En el Ortegal serán casi cinco veces más, puesto que su índice de envejecimiento para los próximos diez años es del 487,6%.

Esta aproximación estadística, para las tres comarcas, incluye también la edad media de la población, que también sube. En Ferrol, Eume y Ortegal será en 2029 de 51 años, casi tres más que ahora. La edad media en el Ortegal, una comarca muy castigada por el abandono de los núcleos poblacionales del rural, esta cifra será de 57,09.


En cuanto a datos ya comprobados y no proyecciones, a fecha de 1 de enero de este año, los datos del municipio de Ferrol sobresalen entre los del resto de Galicia. La edad media de la población, en 2018, fue de 48,6 años. Es la única de las siete ciudades que supera la media gallega, que es de 47 años. Le sigue Ourense con 46,6 mientras que la menor es Pontevedra, con 43,8. Y el índice de envejecimiento en Ferrol es del 185,3%, mientras que la media gallega es del 156,4% y, en Pontevedra, del 103,5%.

Ferrol es la ciudad gallega que cuenta con mayor índice de envejecimiento