El Racing se complica más

Pablo Rey lucha con un rival por llevarse la pelota durante el partido de ayer | jorge meis
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No solo no mejora, sino que la situación del Racing se vuelve, por momentos, tan complicada como peligrosa. La derrota sufrida, con tiempo reglamentario ya cumplido, ante el Unión Adarve confirma que el objetivo de la temporada, el de acabar entre las cuatro primeros para de esta manera luchar por el ascenso a Segunda, se vuelve cada vez mas complicado y que necesita de un rápido cambio de rumbo.
El de ayer no fue un partido tan insulso como los anteriores disputados en A Malata, aunque el Racing volvió a ser incapaz de traducir en el marcador un dominio que, esta vez sí, fue más apreciable. Se notó, sobre todo después de unos primeros minutos de tanteo, cuando el equipo ferrolano empezó a encontrar los huecos por donde crear peligro. Estos aparecieron, sobre todo, por una banda derecha en la que Armental entró con facilidad. Y de él, ya sea a través de lanzamientos o de los pases que realizó, llegaron las mejores ocasiones.
Un par de remates de Pablo Rey y otro de Joseba Beitia constituyeron, además del realizado por el protagonista de la primera parte, el caudal ofensivo del Racing. Pero la falta de velocidad mostrada a la hora de combinar la pelota, sobre todo en campo rival.

Roto
No se había disputado ni un minuto de la segunda parte cuando el Unión Adarve, en una de sus primeras llegadas a la portería contraria, se adelantó. Fue tras un desajuste defensivo del Racing que dejó a Ángel solo ante Mackay. Su disparo se estrelló en el poste, pero el balón llegó a pies de Gianni, que remachó al fondo de las mallas. Pero, lejos de que el tanto derrumbase a la escuadra local, lo que hizo fue espolearla para rondar la portería rival y conseguir el empate a través del remate de Fran Sota tras el pase desde la derecha de Armental.
Con la igualada en el marcador, el paso de los minutos hizo que el partido se fuese rompiendo cada vez más. Y ahí el Racing fue el que mostró tener más argumentos para marcar –aunque su rival también dispuso de ocasiones gracias a las imprecisiones de su adversario, como un lanzamiento de Malote que se fue alto–. Sin embargo, los minutos fueron pasando sin que el marcador se moviese. Con más corazón que cabeza, el equipo ferrolano lo siguió intentando hasta el final... pero con lo que no contaba era que el adversario iba a aprovechar una contra para darle la puntilla a un equipo, el ferrolano, que a diferencia de lo que dice, no solo no mejora, sino que cada vez se mete en una situación peligrosa. l

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