Ramón Villares afirma que el conflicto con el idioma gallego es un problema político

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El presidente del Consello da Cultura Galega, Ramón Villares, aseguró ayer, sobre el fallo del Tribunal Supremo que avala la legalidad del decreto del plurilingüismo de la Xunta, que “el conflicto del gallego no se soluciona con sentencias, es un problema político”.

“Hacer de la lengua una constante batalla es perjudicial”, sostuvo Villares en una entrevista en la Cadena Ser, en la que explica que el idioma tiene que ser algo útil para la sociedad y “no basta con que haya mucha lengua en la escuela”, pues “la población tiene ahora muchas fuentes de socializarse”.

El presidente del Consello da Cultura Galega cree que “se hable más o menos, el problema del gallego es un problema de dignidad que debería tener otro tratamiento por parte de las políticas gubernamentales y de líderes políticos, porque la situación actual no se puede mantener y hacer de la lengua una constante batalla es perjudicial”.

Preguntado por el uso del Panteón de Galegos Ilustres, dice que si este espacio “no es algo que sea aceptado por todos no tiene sentido” y aboga por una “solución acordada en el Parlamento”.

Por su parte, en la Radio Galega Xavier Vence dijo ayer que cree en la independencia del poder judicial “relativamente y según la que nivel”.

El portavoz nacional del BNG afirmó que “es una tarea pendiente en este país porque los órganos de gestión del poder judicial están muy controlados por los grandes partidos, en particular el PP y el PSOE”.

El portavoz nacional del BNG se refirió a la decisión del Tribunal Supremo de desestimar el recurso contra lo decreto del plurilingüismo. Asegura que “en Madrid no van a entender y no van a fiar una defensa del gallego. El Tribunal Supremo está compuesto por miembros de la judicatura que tienen un perfil ideológico y político que encuadra con la ideología de los dos grandes partidos del sistema, el PP y el PSOE, no van a ser los que se conviertan en garantizas del gallego”.

Ramón Villares afirma que el conflicto con el idioma gallego es un problema político