Un fuego deja sin agua a la comunidad de Novo Mesoiro con más conflictos

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Los vecinos del número 17 de la calle Ribeira Sacra están convencidos de que el incendio que sufrieron el viernes fue intencionado. En cualquier otra comunidad, el incidente que dejó sin agua a todos los vecinos del inmueble habría sido considerado un accidente, pero se trata de uno de los cuatro portales de Novo Mesoiro afectados por los problemas de convivencia que generan okupas instalados en los pisos propiedad de la Xunta, así como los inquilinos de esta que se dedican a cometer actos vandálicos, intimidar a los residentes y a traficar con drogas.

Precisamente, el trastero calcinado pertenece a uno de los pisos de la Xunta que permanecen vacíos tras haber sido abandonado por su ocupante, un inquilino del Instituto Galego da Vivenda e Solo (IGVS). Según los servicios de emergencia, el trastero estaba cerrado, pero el presidente de la comunidad, Javier Mañana, insiste en que todo apunta a que fue intencionado. “Lo único que pudo provocarlo fue la bombilla, y estaba apagada”, asegura Mañana. 

Él fue el primero en descubrir lo que estaba pasando. “Me llamaron a las nueve y media de la noche y me dijeron que el portal del número 17 estaba lleno de humo. Cuando bajé a ver al garaje, vi que salían llamas del trastero”, recuerda. La temperatura fue suficiente como quebrar el hormigón, como señala el presidente de la comunidad, y derritió las tuberías de PVC, de ahí el corte en el suministro de agua. También dañó las telecomunicaciones del edificio, que permaneció sin teléfono ni internet. 

inquilinos indeseables

El portal 17, junto con sus vecinos, el 15, 19 y 21, llevan siendo desde hace mucho tiempo un foco de problemas de convivencia. La causa, según Mañana, son los inquilinos del IGVS, personas a las que se les han entregado viviendas de protección social y que han resultado ser unos vecinos incómodos, cuando menos. Se les acusa de todo: de mantener talleres ilegales en el garaje, de orinar en los ascensores, de arrancar cables y robar contadores de luz y de tráfico de drogas, a pequeña escala. Esas mismas quejas fueron trasladadas recientemente a la Policía Local.   

“Nos dijeron que harían lo que pudieran, pero que se trata problemas de convivencia en su mayor parte, y que del tráfico de drogas se tenía que ocupar la Policía Nacional”, explica Mañana. Pero les animaron a denunciar todo lo está ocurriendo para que pueda contar en un expediente. “Parece que, poco a poco, se están haciendo cosas”, comenta el presidente de la comunidad.

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