Un pleno de tres horas y media estrena las limitaciones en las intervenciones

La segunda parte del pleno ordinario se celebró en horario de mañana
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El pleno de ayer podría ser considerado incluso breve –duró solo tres horas y media– frente a lo habitual, si no fuera porque se trataba de la segunda parte de una sesión iniciada el pasado jueves y que fue suspendida tras casi cinco horas de debate. Sumaría así hasta ocho horas y media el pleno de fin de mes de junio. Una media que suele ser ya la habitual de este mandato y no por el tratamiento de cuestiones trascendentales sino por las numerosas mociones presentadas por los grupos, el amplio abanico de siglas políticas del espectro municipal, ampliado también por concejalas no adscritas, y la falta de limitación de tiempos.
Sin embargo, desde ayer y por acuerdo de la junta de portavoces las intervenciones de cada portavoz están reguladas, de modo que el alcalde, Jorge Suárez, cronómetro en mano, es el encargado de advertir a los ediles de que su tiempo se acaba. Diez minutos en la primera vuelta y tres en las siguientes es el acuerdo alcanzado, con el que el grupo nacionalista no está en absoluto de acuerdo.Así lo manifestó ya cuando se tomó la decisión de forma “oficiosa” pero al inicio del pleno de ayer lo volvió a recordar, indicando que es preciso tomar esa decisión en un acuerdo plenario y considerando que la decisión de este ejecutivo recuerda la tomada en su día en el mandato popular y que, a su juicio, coarta la libertad de expresión. Con los límites establecidos en el pasado también se mostraba en desacuerdo Ferrol en Común al llegar al gobierno y, de hecho, se rompió con esas limitaciones plenarias. El resultado ha sido estos plenos maratonianos en dos sesiones cada mes, en los que los reproches son continuos entre los grupos por acaparar turnos de intervención.

Acuerdos
La sesión de ayer fue más breve de lo habitual, si bien es cierto, las mociones planteadas recibieron la unanimidad en su mayoría, por lo que la discusión plenaria se limitó a dos o tres propuestas. Además, el BNG no intervino en las primeras propuestas y la edil no adscrita Esther Leira no estaba presente en la sesión, por lo que el número de intervenciones fue menor y también, por tanto, la duración. Tampoco hubo capítulo de ruegos y preguntas y solo hubo un punto en el orden del día previo a las mociones.
Al término del pleno, el alcalde, Jorge Suárez, valoraba esta decisión, al indicar que “quedou demostrado que o pleno é máis fluido, máis dinámico e indo ao concreto, sen reiteracións”. Se busca, de este modo, “que os debates sexan interesantes non só para o que fala senón tamén para o receptor, porque ás veces é imposible prestar atención a intervencións de vinte minutos”, explicó el regidor.
De este modo, el acuerdo mayoritario de la junta de portavoces tendrá que trasladarse en una modificación del reglamento porque cada vez hay más grupos políticos –en este mandato se incorporó Cs y hay una edil no adscrita fuera del gobierno–. Ese cambio del reglamento tendrá que ser llevado a pleno y el alcalde confía en que posteriormente se aborde un cambio más profundo, debido a la antigüedad del existente y con el fin de analizar cuestiones como las juntas de gobierno, las competencias de las comisiones, etc.
El modelo que se sigue en Ferrol tras esta decisión es el del Parlamento Galego, con una primera intervención de diez minutos y el resto de réplicas son de tres minutos “tempo máis que suficiente para levar a pleno de forma concisa os temas a tratar”, explicó Suárez. En este sentido, explicó que para un debate más profundo se cuenta ya con comisiones específicas “sin aburrir ás ovellas”.
El Concello de Ferrol era prácticamente el único de las ciudades sin limitación de tiempos de intervención en este mandato. El vecino municipio de Narón tiene pautado en su reglamento un tiempo de exposición y primer turno de palabra de diez minutos y un segundo de tres, que se ampliaría hasta quince en temas como los presupuestos, cinco minutos en un segundo turno y dos en una última ronda. l

Un pleno de tres horas y media estrena las limitaciones en las intervenciones