Cáritas achaca a la crisis del naval el aumento de sus usuarios en un 33%

Rueda de Prensa en Caritas
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El panorama social de Ferrol que ayer dibujó Cáritas en rueda de prensa es desolador, y no solo no parece que vaya a despejarse sino que la organización advierte de que 2014 será todavía peor que el pasado año. Tres mil veinticuatro personas, más de un 4% de la población total, se han visto obligadas a recurrir a alguna de las 13 Cáritas Parroquiales que prestan servicio en la ciudad a lo largo de 2013.  Esta cifra  supone un incremento de 743 vecinos con respecto al año anterior (un 33%) en situación de “ruptura económica”. El aumento procede en su práctica totalidad de la crisis del naval, ya que se trata de personas vinculadas directa o indirectamente a este sector productivo. Así lo pusieron de manifiesto ayer responsables de la organización, que cargaron duramente contra la burocracia municipal y el retraso en la concesión de ayudas de emergencia, que está detrás de muchas de estas peticiones de ayuda.
La responsable de Prensa de Cáritas, Julia Díaz, y las representantes de tres de las Cáritas Parroquiales que concentran mayor número de usuarios –María Jesús Casas (Ensanche), Ángeles Formoso (El Pilar) y Ana García-Heras (Caranza)– ofrecieron ayer una rueda de prensa que se adelantó en el tiempo con respecto a lo que es habitual –estos datos suelen darse a conocer en mayo– precisamente por la declaración del Consejo Diocesano, que expresó su preocupación por la crisis del sector naval.
A lo largo del pasado año, Cáritas destinó a las diferentes ayudas que presta (víveres, ropa, gastos de luz y agua, alquileres o hipotecas, formación, gas y butano y, cada vez más, medicinas) 223.952 euros, una cantidad notablemente superior a los 144.040 euros de 2012. La crisis, lejos de ir atenuándose, parece golpear cada vez más a las familias ferrolanas –son un total de 864 las que acudieron a esta ONG en el último año–, ya que la cuantía del ejercicio de 2012 fue muy similar a la de 2011 (143.068) mientras que el incremento en 2013 es muy superior (casi 80.000 euros).
El importe procede mayoritariamente de las aportaciones de las Cáritas Parroquiales a través de colectas, donativos y socios –una figura que solo existe en algunas de ellas–, con un montante global de 127.138,83 euros. El resto (96.813,29) son la suma de la contribución que realiza Cáritas Diocesana a estas trece parroquias y de los 27.000 euros que concedió el Ayuntamiento de Ferrol a la organización.
El gasto medio por persona ha crecido un 17,28%, pasando de 63,15 euros a 74,06 y aseguró que este dato apunta a que la crisis se hace “más intensa, más extensa y más crónica”. Y es que, como explicaron las responsables de Cáritas, ni siquiera las personas que encuentran un trabajo se ven libres por demasiado tiempo de recurrir a estas ayudas debido a la precariedad y temporalidad en el empleo.
El aumento de gasto es generalizado en todos los conceptos en los que Cáritas apoya a las familias, pero se hace notar especialmente en los relacionados con víveres, luz y agua y alquileres. También destaca la aparición de ayudas para medicamentos –por el copago y porque muchos fármacos han sido excluidos del listado del Sergas–, formación y para las mensualidades de las hipotecas. Familias que en su día han invertido sus ahorros y pidieron préstamos para la compra de una vivienda se enfrentan ahora a la paradoja de que no tienen ingresos para hacer frente a los pagos y de que no pueden beneficiarse de ayudas como la Renta de Integración Social de Galicia (Risga) precisamente por su condición de “propietarios”. La alternativa es vender el piso, una operación hoy en día nada fácil y que, incluso si puede llevarse a efecto, fuerza a pagar un alquiler en ocasiones cuando apenas quedan un par de años para amortizar la deuda con el banco.
En cuanto al perfil de las familias que recurren a la organización son cada vez más jóvenes, de entre 30 y 45 años, con dos o tres hijos, ambos cónyuges en paro y prestaciones, si las tienen, muy bajas, unos 400 euros.
Las ayudas de emergencia de Cáritas crecieron en el último año un 55% –con un gasto de 79.912 euros– algo que se debe, explicaron las responsables, a los retrasos burocráticos para poder percibir las que concede el Concello, unos tres meses en el caso de las urgentes y más de ocho en la Risga, una demora inasumible para muchas familias.

Cáritas achaca a la crisis del naval el aumento de sus usuarios en un 33%