Las restricciones presupuestarias impiden utilizar el antiguo Hospicio

Antiguo Hospicio
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Las restricciones presupuestarias y de contratación son el motivo esgrimido por el gobierno local para justificar la inactividad del antiguo hospicio, un edificio cuyas obras de remodelación fueron recibidas por el Concello a finales de 2012 y que permanece inutilizado un año y medio después. Al inmueble únicamente se ha trasladado la documentación relacionada con la candidatura de Ferrol a Patrimonio Mundial, una vez que se determinó que sería la planta bajo cubierta la sede de la fundación encargada de gestionar esta candidatura. Pero lo cierto es que tampoco este órgano se ha constituido pese a que es la pieza clave para avanzar en la consecución de la citada declaración.
El concejal de Economía, Alejandro Langtry, explicó que el gobierno está buscando la mejor manera de poder abrir las instalaciones sin coste o con la menor inversión posible. Pero no es tarea fácil porque, a diferencia de lo que ocurre en el Ateneo –donde cada una de las entidades que comparten espacio en el mismo tiene su propia llave– el antiguo hospicio es un edificio con espacios abiertos, más difíciles de controlar. La solución más sencilla, que sería disponer de conserjes para abrir y cerrar las instalaciones, choca –según Langtry– con las citadas restricciones económicas en el Ayuntamiento. El edil descarga la responsabilidad sobre el gobierno anterior: “el problema  es diseñar edificios sin prever cómo van a ser el uso y la gestión”.
Y una dificultad añadida para la utilización del imueble es, según el concejal, la cesión que se hizo en el mandato de Irisarri a la Asociación de Hosteleros, que dispone de una de las plantas del inmueble en la que en principio estaba previsto habilitar un centro de formación    cuya tramitación –si es que finalmente se lleva a la práctica– todavía se retrasará en torno a un año. El proyecto tendrá que replantearse con respecto a los planes iniciales, ya que la Xunta no autoriza las aulas teóricas que estaban previstas y solo permite el desarrollo de demostraciones prácticas, una cuestión que limita sensiblemente las iniciativas que tenía en mente la asociación de hostelería.
Con una planta pendiente de lo que determine esta entidad y otra dedicada a los trabajos de Patrimonio de la Humanidad también a la espera de que se constituya la fundación, queda un piso libre que, según anunció el alcalde en su día, sería para alguna de las asociaciones que trabajan en la ciudad.
De momento, sin embargo, la inversión de 1,1 millones de euros en la rehabilitación del edificio y la posterior en equipamiento sigue sin ser aprovechada. n

Las restricciones presupuestarias impiden utilizar el antiguo Hospicio