Navantia logra mejorar el ritmo del flotel, pero no subsanar el retraso

En el cuadro superior se muestra la línea de lo previsto y la de la realidad del avance del programa
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Navantia decidió en septiembre pasado desviar a Puerto Real, en Cádiz, ocho bloques del Buque de Apoyo a Plataformas (BAP) que construye para la petrolera mexicana Pemex. La medida pretendía paliar un retraso de tres meses sobre la programación prevista que se había generado en apenas un cuatrimestre, desde que se cortaron las primeras chapas a finales de mayo. A estas alturas, según se puso de manifiesto recientemente en la convención anual del grupo, se ha conseguido mejorar el ritmo de producción pero no se ha recuperado la totalidad del tiempo perdido.
Navantia celebró el pasado mes de diciembre su segunda convención anual en la finca de Los Peñascales, en Madrid. Allí se reunieron más de un centenar de directivos para analizar la situación de la compañía y reflexionar, entre otras cosas, sobre la idea de empresa que tienen para el futuro.
En el marco de este encuentro se puso de manifiesto que todavía no se ha imprimido a la construcción del flotel el ritmo suficiente para cumplir los plazos. Ingeniería es el área con más retraso, por lo que se ha incrementado la subcontratación, mientras que en producción hay actualmente 32 bloques en proceso, de los cuales cuatro están en grada y otros cuatro pintados, pendientes de montaje.  
Navantia responsabiliza en parte a las movilizaciones llevadas a cabo el pasado mes de diciembre de que el barco no esté más adelantado a estas alturas. De hecho, en la compañía se apunta que por ese motivo cuatro bloques quedaron pendientes de colocar en grada hasta después de las fiestas.
Está previsto que en los próximos días el astillero de Fene se incorpore al programa del BAP, después de que la compañía decidiese mantenerlo al margen para no violentar el veto que terminada el 31 de diciembre de 2014. La compañía no ha decidido exactamente cuántos bloques se van a construir en la antigua Astano, aunque sí adelantó que será un número importante. Queda todavía un considerable esfuerzo para adecuar el ritmo de producción y cumplir con los hitos deseados. Así, de mantenerse la velocidad actual la botadura sería en octubre, cuando debería producirse en junio.

Navantia logra mejorar el ritmo del flotel, pero no subsanar el retraso