La Cocina Económica pide ayuda para dos personas en total estado de abandono

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El presidente de la Cocina Económica de Ferrol, Antonio Tostado, se siente totalmente “frustrado” por la situación generada últimamente en el comedor de la citada entidad benéfica, que cada día suministra comida a  270 personas, a causa de altercados provocados por algunos usuarios con un gran deterioro mental que se encuentran totalmente abandonados. Su preocupación es tan grande que, tras recurrir a distintas instituciones como los Servicios Sociales, la Fiscalía y el Valedor do Pobo, se ha visto en la obligación de dar a conocer públicamente la situación de dos personas que el pasado martes protagonizaron un incidente que obligó a movilizar a la Policía Local de Ferrol.
Se trata de un anciano de 80 años que desde hace cuatro días acude a la Cocina Económica en pijama, zapatillas y con una sonda vesical, sin supervisión médica, con el consiguiente riesgo para su salud. Este octogenario, con el que Diario de Ferrol pudo hablar, se escapó del hospital Juan Cardona de Caranza hace unos días y en la actualidad reside en la pensión La Parra.
José María, que así se llama, es natural de la localidad de Muros y asegura haber trabajado muchos años en la Marina Mercante. Tiene familia –incluso nietos casados, según comentó–, pero no quiere saber nada de ella. Reside en Ferrol porque encontró cobijo en el Refugio Pardo de Atín de Caranza y tras un período de tiempo en una residencia de mayores de Lugo decidió  volver a esta ciudad, en la que dice encontrarse bien.
Su reciente ingreso en el hospital Juan Cardona fue debido a que apareció tirado en el suelo y sangrando en el Cantón de Molíns, y su salida del mismo fue por voluntad propia y a escondidas. De ahí la indumentaria que utiliza en la actualidad y su mal estado general, ya que, además de otros achaques de salud, presenta una importante sordera y no ve bien.
El otro caso acuciante que revela el presidente de la Cocina Económica es de otro varón de 42 años, José Luis, que vive a la intemperie en la plaza de Ultramar, con la única ayuda de vecinos de la zona. Sufre un grave problema psiquiátrico, con alucinaciones y amigos imaginarios a los que pretende sentar a la mesa, por lo que su presencia en el comedor de la Cocina Económica suele causar conflictos con los otros usuarios, siendo necesario que la Policía acuda en repetidas ocasiones.
Según Antonio Tostado, no se trata de problemas de comportamiento, sino de personas que están muy enfermas y en un estado total de abandono, por las que la institución que él preside no puede hacer más que ofrecerles la comida, cuando lo que realmente necesitan es una actuación integral que compete a otras administraciones.

La Cocina Económica pide ayuda para dos personas en total estado de abandono